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Categoría: Personal

The truth about romantic love

We will be able to get rid of romantic love once we are able to have babies in a laboratory, out of the womb. As romantic love is the desire to find your other half, to be back to this blissful state of perfect happiness that it is being inside of your mother and also together once born. Unfortunately men separate mothers and babies as soon as possible, sometimes as soon as the very first minute, creating a long life trauma that will only be partially and wrongly overcome by romantic love.

These are my thoughts after reading this final passage of the book of Michel Houllebecq The posibility of an island. It is the dialogue of Plato’s Symposium where Aristophanes expounds his theory of love:

When therefore a man, attracted to men or to women, meets the one who is his other half, the feeling of tenderness, trust and love with which they are gripped, is a miracle; they no longer want to be apart, even for an instant.

Continuo en castellano, my mother language. Me preguntaban ayer sobre el amor en una entrevista. No dudé en contestar que no sabía qué era el amor, que no creía en el amor entre las personas y que la única forma de amor real que había visto era la de las madres y sus criaturas. Desafortunadamente en la sociedad en la que vivo se atenta contra ese vínculo desde antes incluso del nacimiento. Y luego nos pasamos toda la vida hechos unos sumisos creyendo cada vez que sentimos deseo sexual que hemos encontrado ese afecto incondicional que nos arrebataron.

Yo estoy enamorada, continué, ante la perplejidad de mi entrevistadora, venida de Köln para la ocasión. Que pueda entender de forma racional la misería de nuestros afectos no me hace mejor que todos, al contrario, tal vez soy más vulnerable. ¿Es el amor romántico una ficción? Sin duda, pero prefiero vivir en un mundo de ficción a pelear sola y sin armas.

El libro de Houllebecq que leo es sexista y misógino en extremo. Si tuviera que elegir una palabra para sintetizarlo utilizaría la palabra «patriarcal». Es una apología del patriarcado. Houllebecq no entiende la vida más allá del patriarcado aunque él es una víctima más, obsesionado como todos estamos por el sexo y la pasión romántica, como sustituto a la fustración creada por la ruptura del vínculo materno filial.

No importa cuantas sociedades se hayan destruído y vuelto a crear (en el libro hay una ficción de destrucción de esta sociedad) para él sólo existe la fuerza de su falo, que debe penetrar.…

Las semanas después de abortar

Era como si todo fuera un escenario de cartón piedra delante de mí. Londres me parecía irreal, y no entendía por qué la gente estaba donde estaba. Llegaba a la estación de metro y pensaba: ¿por qué está esta gente aquí ahora? No entendía el por qué de tanta prisa pero tampoco entendía el por qué de sentarse en un bar y tomarse un café. Nada tenía sentido, nada. Llegaba a una fiesta y le preguntaba a la gente por qué estaba en Londres. Pero no la típica pregunta de que qué has venido a hacer aquí. No. Esa no. La gente se reía a veces de mí. A veces cuando deliro tengo gracia. Otras no. Otras puedo volverte loco.

Yo sólo quería irme a mi casa. Sea donde sea ese lugar. Llevo toda la vida queriendo llegar y cada vez se me hace más difícil. Es como si se alejara en vez de acercarse. Esté donde esté, siempre tengo que irme. Envidio a las personas que viven en un lugar toda su vida, que tienen animales domésticos, que duermen cada noche en una misma cama en un mismo lugar. Y que en verano se van de vacaciones. Yo no. Yo voy de un lado a otro anhelando algo que no sé si existe, porque este constante huir está dentro de mí.…

espejosandringham

La psicoterapia como prostitución

A veces creo que hacer psicoterapia y contratar servicios de prostitución es lo mismo. Al fin y al cabo le das a un extraño un par de billetes de los gordos después de haber compartido con él un momento de intimidad absoluta. Y ahí estás, con el kleenex en la mano, no te secas el semen o los fluidos pertinentes, pero te secas las lágrimas. Y el sentimiento de alivio supongo que es similar.

Sí, así como creo que contratar los servivios de un profesional del sexo es un lujazo, contratar los servicios de un profesional de la psique es un lujo similar. Yo nunca he pagado por sexo, aunque ocasiones las ha habido. Pero sí he pagado por tener lo que de otra forma no puedo tener: un soporte emocional incondicional.

Porque mis amigos me dan mucho cariño y mucho amor, pero no puedo y no quiero pedirles que me hagan de padres. Necesito una persona a la que pedir ayuda cuando tengo miedo, y como no puedo llamar a papá o mamá, porque papá y mamá nunca existieron, sólo un profesional puede hacerse cargo de la situación. Y ellos se han formado en ayudar a las personas a reconstruir su mundo emocional, tienen experiencia y saben cómo hacerlo. Benditos terapeutas. Bendito dinero que todo lo compra.…

I’m a fountain of blood In the shape of a girl

Ya manda ovarios. Que se te adelante tu primera regla después de un aborto espontáneo tiene su aquel. Me resulta más rápido contar los días que no he sangrado durante el último mes que los que sí lo he hecho. Y sigo. Y voy por el segundo. I´m a fountain of blood in the shape of a woman. Este tema de Bjork me viene a la cabeza una y otra vez mientras sangro. Y señores, yo sangro mucho. Soy una experta. Se me va la vida por la vagina. No sé como me llega la suficiente sangre a la cabeza para escribir este post.…

Muérdeme (la polla)

¡Las pollas se pueden morder! Al igual que durante el cunnilingus es en extremo agradable que se realice un ligero, o no tal ligero, mordisco continuado en el clítoris, el glande obtiene placer al ser mordido durante una fellación. Tengo 35 años. Llevo 20 años practicando este notable arte y nadie hasta el momento se había molestado en indicarme algo tan sencillo. Estoy muy enfadada con todos vosotros. Este fin de semana no daba crédito a mi descubrimiento. Y para que luego hablen mal del consumo de pornografía. La situación tuvo lugar visionando un porno, Café Flesh segunda parte, en el que una damisela le hace una felación a un mimo utilizando sus dientes. Menos mal que mi parteanire de visionado tuvo la gracia de indicarme y enseñarme de forma práctica cómo hacerlo. Le estaré eternamente agradecida. Pensar que podría haber muerto sin saberlo. Es una vida curiosa esta. Viva el porno.

El temazo es de Los Romeos, un grupo de Castellón, que es mi pueblo. Se llama Muérdeme y dice así: «Si quieres mi cara golpear, puede que así me guste más». Cuanto vicio ha habido y hay en Castellón, Mare de Deu de Lledó!…

daggeringweb

Bailando Daggering

Se trata de un tipo de baile jamaicano. Un tipo de baile en el que se imitan las posturas sexuales, se folla bailando pero sin follar. Y a lo bestia. Resultado: penes y costillas rotas. Porque parte del baile es saltar y tirarse sobre el otro, subiéndose a escaleras y a lo que surga. Muy bestia. Tiene que ser muy bestia partirte la polla en dos saltando sobre tu compañera de baile. Muy muy bestia. De hecho es una mezcla de wrestling y baile y sexo. Sólo miren el vídeo, aunque el vídeo que he elegido es una versión soft del asunto. Si buscan en youtube/vimeo se encontrarán con cosas increíbles.
+ info en wikipedia.

Major Lazer «Pon De Floor» from Eric Wareheim on Vimeo.

La música es fantástica y el baile también, y aquí en Londres tiene que haber fiestas de daggering. Habrá que buscarlas, porque es lo más interesante que he encontrado en mucho tiempo. Con lo que sí me he encontrado es con la música tropical, que es una mezcla de techno y minimal y reagge y algo muy soleado. Es lo que bailaban los estudiantes ingleses cuando se manifestaban en el centro de Londres contra la subida de las tasas de las universidades. Y es lo que yo espero bailar los próximos meses.…

sangreynieve

Primavera

Me quedé embarazada en verano, en la playa, a la luz del día. Recuerdo las olas, el sol en la cara, la sal. Recuerdo a los gays mirando, en plan voyeur, porque era una playa nudista y también punto de encuentro gay para relaciones sexuales casuales. Cruising, vaya. Recuerdo que era el principio del verano, la promesa del calor, de las vacaciones, del mar.

Dani llevaba una anillo muy bonito, que se compró en un lugar perdido en el centro de África. Mientras nadábamos, se le cayó. Pero buceó en el agua y lo encontró. El mar le dijo que le devolvía su anillo, pero que a cambio le tenía que dar un hijo. Dani no me dijo nada. Pero media hora más tarde estábamos en la orilla jugando con las olas y me quedé embarazada.

Lo supe enseguida, porque cuando me eché sobre la arena sentí que mi útero se retorcía de placer, era como si tuviera una serpiente dentro de mí. Esa noche leímos en el libro Historia de la Vagina, de Catherine Blackledge, que Aecio de Amida, el médico del emperador bizantino Justiniano, decía que el temblor del útero durante el coito era un signo inequívoco de embarazo.

Me pasé las siguientes semanas durmiendo como un ángel, haciendo el amor como una diosa y viendo como mi cuerpo se transformaba en una máquina de placer y sensualidad. Descubrí lo maravilloso que puede ser estar embarazada. Nunca me encontré mal, ni sentí naúseas. Con una excepción. Cuando por la mañana le hacía a Dani una felación y me tragaba su semen, me entraban ganas de vomitar. Así que dejé de hacerlo y el mundo siguió siendo maravilloso.

Pero el paraíso no duró mucho. Empecé a tener pérdidas de sangre y cometí el terrible error de consultar a un ginecólogo. Este se encargó de llenarme de culpa y de progesterona, que hacía que me sintiera irritable, nerviosa y depresiva. También me prohibió las relaciones sexuales.

He tenido ahora la oportunidad de contrastar las voces de distintos médicos, y por lo visto recetar progesterona tiene poco sentido, a parte de volverte loca. Tampoco tiene mucho sentido prohibir el sexo. La conclusión final es que no importa lo mucho que trabajes, hagas el amor o saltes montañas, un aborto no es culpa tuya.

Y aunque un aborto pueda suceder justo después de hacer el amor, eso no quiere decir que esta sea su causa.…

Abortar en Londres

Se lo recomiendo a cualquiera.

Hace un par de días empecé a sentir una ligera molestia en el abdomen y a sangrar levemente, e intuí que estaba por comenzar el aborto. De alguna forma lo sabes. Hay un momento en el que alguien pone su mano en tu barriga y tú no notas nada. Y de alguna forma, inexplicable hasta para ti misma, lo sabes. Así que aquí estaba yo, en un hotel del centro de Londres, llamando a recepción a las 4 de la mañana para que me subieran papel higiénico retorciéndome de dolor. Nada que ver con mi idílico aborto de este verano: en una playa nudista, rodeada de mis amigos, en cuclillas delante del mar, como un animal salvaje.

Cuando pasaron 48 horas y el trabajo había llegado a su término, me dirigí a un centro médico para comprobar que todo estaba bien, como es ya la costumbre en la casa. ¡Qué tratamiento exquisito! ¡Qué respeto hacia mi cuerpo y hacia mi criterio! ¡Qué profesionalidad bien entendida! Todas mis alabanzas hacia el sistema ginecológico británico.

O tal vez simplemente tuve suerte. Aunque después de mis numerosas experiencias en España, creo que tal privilegio como la suerte no existe cuando hablamos de respeto hacia la persona por parte de la práctica ginecológica. Yo les explico. Al principio me sorprendió que la ginecóloga me pidiera permiso para meterme el estetoscopio y así poder hacerme la ecografía. Me explicó que no era obligatorio y que había otras formas de hacerlo.

Le pregunté por protocolos de actuación en caso de aborto espontáneo y me explicó que en cada caso se intentaba proceder de la forma que se ajustará más a los deseos de la mujer.

A raiz del mareo producido por la enorme pérdida de sangre, creí que estaba soñando. Me explicó que hay mujeres que lo hacen muy bien solas, como yo. Que otras prefieren ser hospitalizadas y que se les realice una intervención con anestesia local o general. Que cada mujer tenía unas necesidades. Y que ellos estaban ahí para ayudar.

Así que eso es lo que hicieron. Me sacaron sangre para ver como estaba de hierro, porque había perdido mucha. Me ayudaron a sacar los últimos coágulos de una forma muy sencilla, con una enfermera estupenda, negra y guapísima que me gritaba que empujara mientras me guiñaba un ojo y me presionaba suavemente sobre el útero.

Abortar en esta ciudad es estupendo.…

whipme

Whip me, bite me, eat me, tease me

Ya sé que son carísimas, y que no me durarán ni una noche, pero… YO QUIERO ESAS MEDIAS. Se pueden conseguir aquí. Se aceptan regalos. Quien sienta la urgente necesidad de hacerme un obsequio navideño, por favor que no dude en pedirme mi dirección en Londres (que no tengo todavía, pero que espero tener en las próximas 48 horas).

Azótame, muérdeme, cómeme, provócame.