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Dos frescas miradas sobre EL TEMA

Alicia Murillo:

Si queremos ser provocadoras digamos cosas como que la maternidad en este país es un sistema legal de esclavitud y que las madres y cuidadoras queremos cotizar y cobrar porque nuestro esfuerzo constituye, por ejemplo en Andalucía, mucho más del 30% del PIB. Eso es maternidad subversiva, no decir que somos anti-opciones libres de las demás mujeres.

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Erika Irusta:

Muchas mujeres desde sus casas tratan de vivir a través de la vida de aquellas que aseguran que nunca nada tuvo sabor hasta que sus criaturas llegaron a ellas y pese a ser cierto para estas últimas (genial por ellas. Sin ironía, de verdad que es genial) es mentira para las primeras, pues su realidad es otra. No es peor. Simplemente otra. Pero claro ¿quién se atreve a arrepentirse? ¿quién se atreve a verbalizar esta angustia en voz alta? Una puede arrepentirse de haberse casado pero no puede arrepentirse de ser madre. Que esta frase duela es síntoma de que hemos de abrir espacios, atravesar ese dolor y ese vértigo que nos es común a todas (escribo esto y me cuesta adentrarme en las profundidades del bosque).

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En respuesta al artículo de Beatriz Gimeno contra la maternidad

Estupefacta me quedo al leer este artículo publicado en Píkara Magazine sobre la maternidad: Construyendo un discurso antimaternal, de Beatriz Gimeno. No puedo evitar pensar en el feminismo anti prostitución o anti porno. No puedo evitar pensar en esas conferencias sobre las trabajadoras sexuales en las que no hay ni una sola persona que haya trabajado jamás de puta. Qué pesadas las feministas con lo del discurso antimaternidades. Pues no tengáis hijos joder, no os hagáis putas y ni miréis porno. Pero no me digáis que yo voy a ser menos feminista o menos nada por ser madre, que es lo que llevo toda la vida escuchando. He tenido novios que tenían la vasectomía hecha casi desde el instituto, mis amig@s eran anti niños y todos los colectivos feministas en los que he estado consideraban lo de ser madre como el fin de tu militancia. Así que esa sociedad de la que habla Gimeno que te empuja a la maternidad… me recuerda a la de los años 50, pero no quiero negar que exista, aunque yo no la haya vivido. A lo mejor se trata de un tema generacional, o de entornos sociales.

«¿Es obligatorio querer a los hijos?» se pregunta. Yo le preguntaría: «¿Es obligatorio disfrutar del sexo oral?» o «¿es obligatorio sentir placer y amor cuando te tomas 3 pastillas de extásis?» Pues claro que no es obligatorio, faltaría más, pero algo raro pasa. Resulta que cuando pares estás drogada perdida, tu cuerpo produce el mayor cóctel hormonal de tu vida, para llenarte de amor y de placer. Eso sí, puede pasar y pasa que el parto (y el embarazo, y el puerperio y toda una vida) es robado a las mujeres en los hospitales de este país, que es un ejemplo de mala práxis médica en cuanto a maternidad se refiere. Entonces las mujeres, que son humilladas, sedadas y abusadas por parte de la institución médica, paren de malas maneras y la experiencia es de tragedia, horror y desencanto. Nada de placer. Pero no nos engañemos, se trata de la sociedad patriarcal arrebatando la soberanía de nuestro cuerpo. No es que nuestros cuerpos no sepan. Joder joder y joder. Es que me enfado.

«Puede no quererse a los propios hijos y no ser un monstruo». Pues sí. También puedes no querer a tu abuela ni a tus amigos ni a tu perro y no ser un monstruo.…

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En la Muestra Marrana!

Yo presento DVD de porno feminista el sábado a las 18h clavás.…

Valentía

Me emociono leyendo el post de Erika Irusta sobre Woody Allen. Pienso en los abusos a los que yo misma fui sometida en mi infancia. Tengo un vago recuerdo, eso es lo que sucede, olvidas. Ahora, con mi criatura entre los brazos, sé, con una certeza que no tengo ni idea de donde viene, que también sufrí abusos siendo un bebé. Lo leo en el pequeño cuerpo de Roc. No sé quien me hizo daño siendo tan pequeña. Sé que el abuelo de mi mejor amiga me encerraba en el baño cuando era ya una niña. Jamás lo conté. Tal vez a mi abuela, pero no me hizo mucho caso. Cuerpos llenos de heridas. Hombres que mueren de viejos sin que nadie les plante cara.

Seamos valientes, joder. …