Hard life? Sex, Science, Technology and Exploitation
Ya posteé el call for papers de esta conferencia, Hard Science? Sex, Science and Technology , hace unos meses. Envié mi paper sobre chat roulette y, oh, qué alegría, me lo admitieron. Pero cual sería mi sorpresa al enterarme de que no solo no me pagaban absolutamente nada, ni hotel, ni viaje, ni ná, sino que además debía pagar una fee para poder tener el honor de leer mi conferencia. Lo que me faltaba. Menudo cabreo me pillé.
UK es lo más. Es común ver ofertas de trabajo en centros de arte y demás en los que se explican todos los requisitos que se necesitan para cubrir el puesto, así como las que serían tus responsabilidades, etc, para al final encontrarte con un detalle curioso sobre el sueldo: no existe. Como mucho te pagan el transporte. Y da las gracias. Y empapaté de honor si te cojen.
Está claro que es lo próximo: pagar para trabajar.
Tú ganas prestigio. Y comes aire. …
Perfo con Chat Roulette en Berlin
Me acaban de liar para ir al festival porno de Berlin. Pero es que el plan es bueno: hacer una perfo con Chat Roulette en un cine berlinés. Me pagan cuatro duros y el vuelo, pero es que el Jürgen Brüning puede ser tan persuasivo… Y vale, el tema es fascinante. La perfo la voy a hacer con un chico que se llama Ariel y al que me acaban de presentar en una reunión por Skype. Qué vida esta. Él es especialista en man roulette, que por lo visto es el chat roulette para gays. Me preguntan si hay un lesbian roulette, les he dicho que no, que yo sepa. ¿Me equivovo?…
Auto-representación da sexualidade das mulleres desde a videocreación
El próximo sábado 17 de septiembre doy una charla titulada Auto-representación de la sexualidad de las mujeres desde la videocreación. En la universidad de La Coruña. Organizado por Maribolheras Precarias. + info aquí.…
Finales de agosto, principios de septiembre
Las tortugas me recuerdan a mi padre, papá tortuga, con esas arrugas milenarias y ese buen corazón eterno.
Y tienen tan buen apetito como tenía él.…
Reflexiones sobre el pésame
Señores y señoras del mundo, den el pésame. Basta con un «lo siento» tímido y mirando al suelo, pero digan algo. No soporto que no me den el pésame. No soporto que te saluden como si no pasara nada y se te pongan a hablar de triviliadades cuando saben perfectamente que murió tu padre hace tres días. Me enerva. Denme el pésame y luego me pueden hablar de lo que quieran. Pero dime algo para que yo pueda sentir que reconoces mi dolor. Algo. Lo que sea.
No, lo que sea no. Hay una cosa que no se puede decir. No se puede decir «bueno, ahora ya está». ¿Ya está qué? ¿Ya está muerto? Si esto es lo único que se te ocurre decir, entonces aconsejo de forma encarecida el silencio.…
Lunes, 22 de agosto
Fucking overground de Dalston a Hightbury and Islington. Línea azul de metro a Victoria Station. Tren a Gatwick Airport. Shuttle o como quiera que se llame a la terminal norte. Cola en el mostrador de Easyjet. Facturar. Escáneres. Vuelo de dos horas y algo. Aterrizo en Valencia. Me impaciento para salir del avión. Doy empujones. Cojo el metro a la estación de tren. Me paso la parada porque se llama Xátiva y Xátiva es un pueblo que no tiene nada que ver con la estación. Me exaspero. No puedo esperar los ocho minutos que tarda en venir el siguiente metro para llevarme de vuelta a la parada correcta, así que salgo del jodido metro y camino por la calle Colón. La gente me parece irreal. Valencia me parece irreal. Llego a la ventanilla y el siguiente tren a Castellón no sale hasta las siete y veinte. Son las siete menos diez. Le pregunto a la chica si no hay otro tren antes y me dice que no, muy amable. Llamo a mi hermano para decirle a qué hora llego. Compro agua. Como un pincho asqueroso. Me pongo muy nerviosa. Camino frenética por la estación, miro a mi alrededor y veo los techos altos y hermosos de la estación del Norte de Valencia. Siento que está pasando algo. Me angustio. Vuelvo a llamar a mi hermano y esta vez le pregunto de forma brusca si nuestro padre está vivo. Me dice que sí. No me miente. Luego sabré que mi padre muere tan solo unos minutos después. A las siete y diez de la tarde.
El trayecto en tren es largo, una hora y pico. Me toco la nariz y me hago sangre. No me importa que la gente me vea. Ordeno mi maleta. Le envío un mensaje a mi hermano, en diez minutos estoy allí. Él me responde que sí, que llego a las ocho y cuarenta, que está en la estación. Bajo del tren y subo por unas escaleras mecánicas. Veo a mi hermano. Está sólo, esperándome. Le saludo con la mano. Llego arriba. Me dice que el papá ha muerto.
Lloro en su hombro y siento un alivio inmenso por tenerle conmigo, mi hermano querido. Vamos al coche. Fumamos un cigarro que me sabe a rayos. Lloro. Metemos la maleta en el maletero. Vamos al hospital. Entramos por la puerta de urgencias y salimos por la parte de atrás.…







