El carbón es el hígado de la tierra, así lo consideran los indios americanos. El carbón filtra y limpia las aguas de la tierra, así como el hígado filtra y limpia nuestro torrente sanguíneo. Las jarras de uso doméstico que filtran el agua, llevan carbón en su interior. De las minas brotan torrentes de aguas cristalinas.
El carbón que utilizamos como combustible es carbón lavado, es carbón al que se le han extraído las toxinas y desechos filtrados en su interior durante milenios. Lavar el carbón para luego quemarlo es un proceso en extremo contaminante, ya que no hay lugar en nuestro cuerpo ni en nuestro planeta donde almacenar esas toxinas. Sí, creamos energía, un fuego abrasador, pero deberíamos utilizarlo con moderación y no dejarnos llevar por la avaricia de las explotaciones mineras, que generan riqueza económica para unos pocos, y dolor y miseria para muchos otros.
Por otra parte, la medicina china y la tradición popular, nos dicen que el hígado filtra las emociones y aloja la ira. Un hígado enfermo, que ya no es capaz de limpiar y filtrar de forma adecuada, provocará ira, rabia y enfado, tanto en nuestros cuerpos como en nuestro planeta.
El ser humano lleva siglos arrancándole el hígado a la tierra, extrayendo sus toxinas y abandonándolas en la naturaleza, obviando el peligro que supone hacerlo. En Asturias uno de los lugares donde se acumulan esos residuos es Cabo Negro, en la Reserva Natural de Cabo Peñas. Allí se encuentran dos calas muertas y teñidas de negro. Otro lugar donde se almacenan esos residuos es en los pulmones de los enfermos de silicosis. La minería ha violado de forma sistemática nuestras montañas, arrebatándole su órgano más preciado, y creando ira.
En esta boda queremos casarnos con el carbón puro, sin lavar, el carbón como hígado, el carbón como filtro milagroso de nuestro dolor que es capaz de limpiar y purificar nuestras aguas y nuestras vidas para así poder llegar a transformarnos en diamantes.
Artículo publicado en la prensa local sobre la Boda Negra …