Si hubiéramos sabido que el amor era eso,
con instrucciones claras, con gráficos y esquicios,
con precaución y tiento se nos hubiera ido
de las manos igual, sin mucho estruendo.
Como se van los dientes de leche de la boca,
como lleva la hormiga el pan al hormiguero,
sin darnos casi cuenta, sin pasar casi el tiempo,
como nace una flor, por ejemplo, una rosa.
Si hubiéramos sabido que el amor era eso
no sería preciso mirando atrás usar
el tiempo subjuntivo del arrepentimiento
-que es además pretérito y muy triste además-.
Si hubiéramos sabido, o si hubiéramos hecho,
si hubiéramos, si hubiésemos, si habríamos.
Gonzalo Escarpa
(Fatiga de Materiales, 2006)
Empezaría así:
Si hubiéramos sabido que el postporno era eso,
con posiciones claras, con fistings y esquirtings,
con precaución y tiento se nos hubiera ido
de las anos igual, sin mucho lubricante.
…
Y no sé como seguiría.
Dale, pornopoeta, hazme una versión postporno de este poema.
Feliz cumpleaños, pornoterrorista, yo en vez de hacerte un regalo, te pido uno.…
Encuentro de Bloggers en La Laboral, Gijón. Jornada del sábado 13 de noviembre.
Con Marta Peirano.
Fotografías de Elisa McCausland, La Pequeña Delirio.
Fotografía de Laura Rosal.…
Judith Halberstam, en la charla que dió en las Jornadas de Diversidad Sexual de Bilbao, saco a la palestra un tema que me sorprendió: el hecho de que en la sociedad occidental cada vez son más las mujeres mayores solas, porque los hombres se van con chicas jóvenes. Sacó datos y cifras que explicaban la situación, de sobras conocida por todos, sabemos de lo que nos habla, ¿no es cierto? Es tema de comedias románticas y objeto de chistes y burlas.
Pues bien, Halberstam proponía un nuevo tipo de mujer, la mujer heteroflexible, que ante la imposibilidad de encontrar hombres con los que compartir sexo y afectos a una determinada edad, opta por otros géneros, otros cuerpos, otras prácticas sexuales.
También habló de como la impenetrabilidad de los hombres es vista como un signo que refuerza su masculinidad y que le aporta poder, cuando una mujer imprenetrable, seria, es vista como algo sopechoso. Halberstam se preguntaba por los motivos que llevaban a tan diferente apreciación de una misma cualidad.
Judith Halberstam es la autora del libro Masculinidad femenina, donde hace un recorrido sobre las diferentes formas de masculinidad que han sido desarrolladas por las mujeres.
LIFE IS LIVE: BODY LANGUAGE – WHAT IS QUEER ABOUT QUEER POP, organizado por Tim Stúttgen y Christoph Gurk.
This intervention wants to focus on how the authentic body is built as ideology in the post porn scene and what are the netporntainment subsumption strategies. The confrontational perspective will cross pivotal moments of netpornstudies development and the contemporary on-line viral marketing assimilation. The presentation is an excerpt of a bigger work entitled «Emoporn» rethinking porn as sublime experience and the making of human science as epistemology of emotions.
Estas últimas semanas he estado de tour. De aquí para allá, de festival en festival. Ayer tuve el gusto de estar en el Encuentro Interestelar de Bloggers que organizaba Luna Miguel en la Laboral, en Gijón. Era la primera vez que yo formaba parte de un encuentro que no tenía en su cartel la palabra sexualidad, género, feminismo, pornografía o postpornografía. Y me hacía mucha ilusión. Hice una intervención rápida, caótica y un tanto absurda, en parte debida a mi estado furibundo y agotado, ya que se retrasaron los turnos de palabra debido a los lógicos y previsibles alargamientos de algunos ponentes. Estoy empezando a tener serios problemas con este tema. No sé si es casualidad, pero me pasa con una relativa fecuencia que el ponente que va antes que yo, alarga su ponencia en 45 minutos, con lo que apenas me deja tiempo a mí, o me obliga a tener al público muerto de sueño o de hambre. Yo suelo acortar mis charlas cuando la situación lo requiere, pero estoy harta. Y estoy harta de que los moderadores/organizadores no acoten a los primeros ponentes, porque eso deja a los que vamos en último lugar en una situación difícil. No estoy hablando específicamente del encuentro de ayer, sino de una actitud general en la organización de eventos.
Los egos a la palestra.
Pero no era este el tema que quería traer yo a este blog. El tema que quería traer es el de las políticas feministas. Yo, de tanto trabajar con quien trabajo, me creo que todo el monte es orégano, y cuando salgo de mi cercado me doy cuenta de que vivimos en una sociedad ultra machista. En todos los festivales se folla mogollón, se hacen locuras y se descantilla. La diferencia de un encuentro de bloggers o festival X con un festival feminista o queer no es que se folle ni más ni menos, la diferencia es que todo es secreto.
Y cada uno tiene derecho a guardar sus secretos y a follarse a quien quiera o pueda, pero me jode que seamos siempre nosotras las tías las que nos llevemos la peor parte. Me explico. A mí me parece muy bien que una pareja sea monógama. Me parece muy bien que la gente tenga hijos y viva en heteronormalidad. Pero a los tíos les encanta «echar una canita al aire», follar con mujeres guapísimas y por supuesto más jovenes, y luego pedir por favor por favor que no le digas nada a nadie, que no se entere fulanito ni menganita ni sotanita.…
Mesa redonda en Valencia el pasado 3 de noviembre en el marco del congreso Cimuat sobre Mujer, Arte y Tecnología. Lectura performática de la ponencia y conexión en directo con chat roulette. En la segunda foto con las fantásticas Donestech. Gracias Nuria y Dani por las fotos.
Aquí va el texto de la ponencia, aunque os aseguro que sin los pajilleros del chat roulette de fondo (sin ofender, yo me incluyo) no es tan divertido. La podeís leer en el post que teneís a continuación.…
Son las 3 de la mañana. Acabo de llegar a casa. Estoy borracha y cansada, pero no tengo ganas de dormir. Esta noche no he ligado y me apetece sexo. Me meto con mi ordenador en la cama y me lo pongo entre las piernas. Tecleo en la barra del navegador chatroulette.com (una web para chatear en la que se tiene sexo on line con desconocidos) y me aparece una ventana advirtiéndome de que mi imagen puede ser grabada. Acepto.
A mí me da igual que me graben y que utilicen mi imagen para lo que sea. Porque considero que mi dignidad va más allá de la imagen de mi cuerpo desnudo y abierto de piernas en la red. Es más, considero que esa es mi dignidad. Trabajo en torno a la sexualidad, la postpornografía y los nuevos feminismos, así que mi cuerpo es mi campo de batalla. Aunque en la sociedad en la que vivimos el hecho de mostrarme es considerado una humillación. Un hombre no tendrá muchos problemas, a no ser de que muestre prácticas tales como homosexualidad, transexualidad, fetiches y otras prácticas fuera de la heteronormatividad.
Pero los viejos tabues en torno a la sexualidad de la mujer persisten y somos consideradas unas guarras si nos negamos a mantener nuestras piernas cerradas en el espacio público.
Nosotras reivindicamos esa guarrería. Putas, guarras y orgullosas. Y cuando digo nosotras me refiero al movimiento postporno. Me refiero a Diana Pornoterrorista, a las Post Op, a la Quimera Rosa, a Helen la Zorra Suprema, a Itziar Ziga, a Klau Kinky y a tantas otras. Y también a todos esos hombres fuera y dentro del movimiento que se muestran penetrados por dildos imposibles, que reniegan de una masculinidad hecha de roles de género normativos. Hombres que deciden plantear una nueva masculinidad donde se alían feminidades y feminismos.
En otras sociedades, lejanas y remotas, la exhibición de la vulva era una muestra de fuerza y de honor. Ana Suromai se llama. Mujeres que exponen sus genitales y con ello aplacan la ira de monstruos y dragones, mujeres que enseñan sus coños abiertos al mar para que este no se enfurezca y les traiga a sus maridos marineros de vuelta. «La mar es posa bona cuan veu el con d´una dona», reza un antiguo dicho catalán. Qué lejos nos quedan ahora esos dichos, esas esculturas, esos dibujos y esas estatuas de mujeres mostrándose.
En la sociedad en la que vivo, las mujeres exponen sus vulvas en primerísimos primeros planos en la pornografía o en la silla de la clínica ginecológica.