Mi vida y Chat roulette

Mi vida y Chat roulette

Son las 3 de la mañana. Acabo de llegar a casa. Estoy borracha y cansada, pero no tengo ganas de dormir. Esta noche no he ligado y me apetece sexo. Me meto con mi ordenador en la cama y me lo pongo entre las piernas. Tecleo en la barra del navegador chatroulette.com (una web para chatear en la que se tiene sexo on line con desconocidos) y me aparece una ventana advirtiéndome de que mi imagen puede ser grabada. Acepto.

A mí me da igual que me graben y que utilicen mi imagen para lo que sea. Porque considero que mi dignidad va más allá de la imagen de mi cuerpo desnudo y abierto de piernas en la red. Es más, considero que esa es mi dignidad. Trabajo en torno a la sexualidad, la postpornografía y los nuevos feminismos, así que mi cuerpo es mi campo de batalla. Aunque en la sociedad en la que vivimos el hecho de mostrarme es considerado una humillación. Un hombre no tendrá muchos problemas, a no ser de que muestre prácticas tales como homosexualidad, transexualidad, fetiches y otras prácticas fuera de la heteronormatividad.

Pero los viejos tabues en torno a la sexualidad de la mujer persisten y somos consideradas unas guarras si nos negamos a mantener nuestras piernas cerradas en el espacio público.

Nosotras reivindicamos esa guarrería. Putas, guarras y orgullosas. Y cuando digo nosotras me refiero al movimiento postporno. Me refiero a Diana Pornoterrorista, a las Post Op, a la Quimera Rosa, a Helen la Zorra Suprema, a Itziar Ziga, a Klau Kinky y a tantas otras. Y también a todos esos hombres fuera y dentro del movimiento que se muestran penetrados por dildos imposibles, que reniegan de una masculinidad hecha de roles de género normativos. Hombres que deciden plantear una nueva masculinidad donde se alían feminidades y feminismos.

En otras sociedades, lejanas y remotas, la exhibición de la vulva era una muestra de fuerza y de honor. Ana Suromai se llama. Mujeres que exponen sus genitales y con ello aplacan la ira de monstruos y dragones, mujeres que enseñan sus coños abiertos al mar para que este no se enfurezca y les traiga a sus maridos marineros de vuelta. “La mar es posa bona cuan veu el con d´una dona”, reza un antiguo dicho catalán. Qué lejos nos quedan ahora esos dichos, esas esculturas, esos dibujos y esas estatuas de mujeres mostrándose.

En la sociedad en la que vivo, las mujeres exponen sus vulvas en primerísimos primeros planos en la pornografía o en la silla de la clínica ginecológica.

Llena de orgullo contemplo mi coño abierto en la pantalla de mi mac. Tengo la máquina entre las piernas, sujeta firmemente, de modo que la web cam graba mis genitales. En chat roulette puedes chatear con cámara con desconocidos. Vas apretando la tecla de next hasta que te encuentras con alguien que te seduce y con quien te apetece pasar un rato. Es azaroso con quien te vas a encontrar, sólo puedes darle al siguiente y rara vez repites partenaire. Sobre todo te encuentras con pollas en erección, y sí, hay pocas chicas. Con lo divertido que es. Y muy práctico. Llegas a casa tarde y cansada y sin haber ligado y tienes ahí a tu disposición a un montón de carne sólo para ti.

Voy a por faena. Empiezo a pasar ventanas y me encuentro con un grupo de chicos. Me quedo. Hi. Hi. Me encantan los grupos, son muy divertidos. Jugamos. Haz esto, haz lo otro. De repente me preguntan si soy un hombre y la pregunta me desconcierta porque la obviedad de mi desnudo integral se muestra clara y concisa. Insisten. Me preguntan si me he operado. Si me he puesto tetas, si me he quitado la polla y me he construído un coño. La sangre fluye ahora en dirección opuesta. De mis genitales a mi cabeza. Me pongo a pensar y dejo de pajearme. ¿Por qué estos chavales me están preguntando esto? Creo que lo sé. Hoy estoy obvia, sin preliminares, directa, quiero sexo y punto. No estoy tímida ni discreta ni pasiva. Es el comportamiento que la sociedad asocia a la masculinidad, así que estos machitos heteros no pueden asumir que una persona con un coño entre las piernas pueda salirse del rol de género femenino clásico y navegar con un rol activo. Tiene que ser un hombre.

A veces me dicen que soy muy masculina, pero quien me dice algo así sólo está mostrando sus prejuicios con respecto a lo que debe ser un hombre en contrapartida a una mujer. La feminidad versus masculinidad. Como si el género no fuera algo que fluye y que navega y que cambia y que nunca se mantiene estático. Qué cansancio ser siempre agresiva dominante. Estoy segura de que todos esos machos heteros no lo aguantan tampoco y que se mueren de ganas de jugar con su feminidad. Si todos hiciéramos un poquito más lo que nos viene en gana y un poquito menos lo que creemos que tenemos que hacer.

Hago click en el botón de next y busco un nuevo partenaire en el chat roulette. Chicos, ahí os quedaís. Ni me despido de los chavales que están convencidos de mi transexualidad. Next. Next. Next. Me encuentro a un chaval que parece interesado en lo mismo que yo, una paja a dos para aliviar la tensión de la noche. Nos ponemos, chateamos un poco y comenzamos a masturbarnos. El teclado está pegajoso. Esto es lo que tiene el cyber sexo, que es imposible no dejar el ordenador hecho un asco, porque estás con las manos en la masa, pero la interacciones a través de tu hardware y no vas a estar limpiándote las manos ante la urgencia del deseo. A veces tengo la sensación de que me follo a mi mac, sosteniéndolo entre mis piernas que tiemblan por el orgasmo inminente, con el teclado impregnado de mi flujo. Y la verdad es que me erotiza. Mi mac, siempre ahí para mí, todo mío, una puerta abierta a un mundo infinito de deseos a través de internet. Mi herramienta de trabajo, mi herramienta de ocio, mi herramienta de placer. La tecnología convertida en fetiche.

Me masturbo contemplando como se la menea el individuo que tengo en pantalla. Me excita el real time, el hecho de que esto esté sucediendo en algún lugar del mundo ahora, ni idea donde, lo importante es que hay dos personas que quieren sexo ahora, y a las que les pone que otra persona también lo quiera en este preciso momento. Y nos da igual quien sea el otro, ni qué es el otro, lo único que importa es que nos pone vernos, ver la carne del otro, ver el deseo del otro. A penas hemos empezado, pero veo como el semen se derrama. Qué rápido, pienso. Me vuelco sobre el teclado para preguntarle por su rápido orgasmo pero sin más contemplaciones el chaval me pasa, es decir, ha apretado la tecla de next se ha desconectado, es decir, me ha dejado plantada y a medias.

Me enfado.

Igualito que en la realidad no virtual, el típico o la típica que se corre y se levanta y ni se preocupa de por donde andas tú. Falta de modales y falta de educación que tiene la gente. A veces las cosas son lo mismo en todas partes, da igual que estés echando un polvo en el baño, en tu cama o en chat roulette. Yo, cuando me corro y veo que la otra persona todavía no ha llegado, me quedo abierta de piernas un rato, para que el otro pueda acabar. Tengo modales. Chat roulette es una cama más en la que meternos a follar, y el sexo es sexo en todos lados.

Acabo mi accidentada paja con el primero que me encuentro y coloco la web cam apuntando a la pared. Dudo de si debería seguir. Son las 4 de la mañana pero sigo sin tener sueño. Me cuesta salir del chat roulette. Estoy enganchada, lo reconozco. Me conecto cada día, por la mañana, por la noche y durante el día en cada hueco que tengo. Tengo ganas de conectarme ahora mismo mientras escribo este texto. Ayer llegué tarde a la cita con mi editora porque faltaban 20 minutos para tener que salir de casa y aproveché para conectarme, y claro, me encontré con un tío encantador de Lisboa, y tuve que desnudarme con él y pajearme y correrme y volverme a vestir y lavarme la cara y quitarme la expresión de idiota que se me queda después de tener un orgasmo y salir a la calle y entrar en el mundo real. Porque estos mundos son otros mundos, aunque esas persona existen y se pajean y se corren como yo, de alguna forma pertenecen a mi fantasía, no existen más que en mi deseo y cuando mi deseo es saciado y mis normas de cortesía aplicadas, apago la pantalla de mi ordenador y estoy yo sola. Sola.

Me da miedo este sexo higiénico y seguro que supone tener sexo on line. No hay riesgos, no me puedo quedar embarazada, no puedo coger una enfermedad de transmisión sexual, no me pueden comer la cabeza. Porque cuando yo quiero, desconecto la pantalla y se acabó, estoy en el silencio de mi cuarto, en la soledad de mi mundo, en la otra realidad, la de este lado del teclado.

Sigo. Sigo y me encuentro con un señor mayor que me cae simpático, así que me quedo. El señor quiere un primer plano de mi coño y yo se lo doy, soy muy complaciente en el chat roulette, tengo alma de sumisa. Pero de repente la imagen se mueve, la web cam del señor está desplazándose y me pregunto donde va. “Look, I am touching your pussy”. Y veo como su dedo acaricia la imagen de mi coño abierto en la pantalla de su ordenador, porque le ha dado la vuelta a la web cam y enfoca su propia pantalla. Menuda superposición de capas de realidad, pienso. Y me rio.

Next.

El siguiente lleva puesta una máscara de una calavera. Me pone follarme de forma simbólica a la muerte. “Nice mask”, le digo. “Show me your pussy”, me contesta. Me corro alegremente y me voy a dormir, porque son las 5 de la mañana y estoy satisfecha.

Barcelona, 6 de julio de 2010.

18 Comments
  • Tweets that mention Mi vida y Chat roulette | María Llopis -- Topsy.com
    Posted at 18:17h, 14 Noviembre

    […] This post was mentioned on Twitter by Sambuka, BDSM Venezuela. BDSM Venezuela said: Mi vida y Chat roulette, por María Llopis http://goo.gl/j8ViF […]

  • Natalia
    Posted at 19:32h, 14 Noviembre

    Interesantisimo tu artículo. Me ha encantado lo q has contado… y pensé, oh! q pajillas mas interesantes poder echarme con este juguete de la ruleta!!, ahi si q n me desconecto nunca mas!, pero lo q tu dices… solo tios!!! y moria x probar lo del sexo online con una mujer, viendo a una chica… como tu dices, ua pajilla antes de dormir, en 15 minutos libres q una tenga… pero no encuentro ruletas lesbicas!!, tios y mas tios!!, ¿o soy una ignorante virtual o tan atrasadas estamos las chicas con estos juguetillos q al parecer de momento solo lo juegan los nenes?. Q putada!!. Seguire pues con mis loneliness pajas…

  • Freaka
    Posted at 00:03h, 17 Noviembre

    chatroulette es exactamente como la vida real: lleno de personas que se esconden cosas que hacen desagradable … Es curioso lo que puede hacer la gente cuando no se arriesgan a quedar atrapados …

  • Emilio
    Posted at 19:35h, 17 Noviembre

    Hola! Entiendo perfectamente tus comentarios acerca del cybersexo. Yo estuve mucho tiempo enganchado a un chat al que la gente entra para tener contactos, en vivo u on line. Tuve que dejarlo porque estaba realmente enganchado, llegaba tarde a todas mis citas porque estaba en casa pajeandome, quedaba menos con mis amigos porque estaba ahí plantado delante del ordenador…En fin, que te comprendo perfectamente. El morbo del cybersexo me parece muy muy excitante, no conocer a la otra persona de nada, pero desear correrte con ella, ver como goza, oirla gemir…ufff, me estoy poniendo sólo de escribirlo! jeje. Hoy en dia mantengo algunos contactos con gente de aquel chat a traves de messenger y me sigue fascinando pero he conseguido que no domine mi vida…si algún dia te apetece que nos veamos, no tienes más que decírmelo y te doy mi mail. Besos

  • Emilio
    Posted at 19:40h, 17 Noviembre

    Ah! Y una corrección: Chat roulette no es una web para tener sexo con desconocidos…casi se ha convertido en eso si, pero la idea inicial era establecer contacto con cualquier persona del mundo y tener una charla, simplemente. Que no digo que me parezca mal que acabe siendo una web para cybersexo eh? Al contrario, ojalá entraran muchas más chicas porque hoy en dia el 95% son hombres…saludos!

  • Mi vida y Chat roulette at El teatro de Tina
    Posted at 11:45h, 22 Noviembre

    […] Las pajas de María Llopis. D. […]

  • jose
    Posted at 18:12h, 26 Noviembre

    perfecto en la esencia
    divino en la forma es de agradecer que exita gente que piense y sienta como tu, un saludo afectuoso

  • Chat Roulette sobre el escenario y a pantalla grande | María Llopis
    Posted at 20:04h, 02 Diciembre

    […] que se llama Filosofía del Postporno. La foto está tomada en el congreso Cimuat, en el que leí el texto sobre chat roulette escrito para la ocasión. Me conecté a chat roulette en directo, a pantalla grande y sobre el […]

  • antonio
    Posted at 17:43h, 03 Diciembre

    Fascina la precisión de tu relato. La constancia de una curiosidad que no sé si es aún más fuerte que tu deseo y tu compromiso. Imagino al viejo mecanicista estupefacto ante la pintura que haces de esta nueva y feliz versión del Homme y la Femme Machine. Pero, más bien, oigo en tus palabras un testimonio rotundo, de lo que alguien, más pudoroso, pero no menos orgulloso, llamó “el fantasma en la máquina”. Algo se me queda en suspenso: Hablas del miedo. Pero no dices más. ¿Qué es lo temible ahí?. Quizás no sea tanto la higiene lo que asusta, sino la misma falta de miedo. Un eros donde no hay nada que temer, ni que arriesgar. Quizás sea su débil escala corporal, que involucra nada más, y nada menos, que a los genitales y a un dedo sobre un next. Asusta, quizá, un cuerpo que desea, que se excita, que se sale de sí, pero sin medirse al otro cuerpo. Sin miedo a los otros cuerpos, sin medirse con su violencia y sin la vertiginosa sensación de perder todo el temor o hundirse en él. Y da miedo que, al final, después del clic, cuando desaparece el otro o lo otro, que en el fondo es uno, la única evidencia sea el espíritu: “me corro, ergo sum”. Aunque lo dejas claro: siempre estás por un nosotras/os, que se buscan, que se alían. Y ahí el orgasmo se debe a la palabra, y a la inversa. Es una buena razón para que se te siga leyendo.

  • acuarela
    Posted at 20:29h, 10 Febrero

    Yo lo veo divino, quiero comentar una cosa a ver si me podeis ayudar.
    tengo pareja y os aseguro que si estuviera sola estaría igual que ustedes, enganchadisima. pero no se porque, no se que mecanismos hay en el género que ahora teniendo pareja no lo veo igual, no se si podría y no se si podría no afectarme si lo hiciera mi pareja. nose como podria salir de la heteronormatividad en la q estamos insertos, que a su vez es tan visceral puesto que es dificil salirse de las emociones que han formado parte de nuestra educación y forman parte de nosotros.

    un fuerte abrazo

  • Griada
    Posted at 16:17h, 24 Marzo

    Acuarela; a mí me pasa exactamente lo mismo. Arggg.

  • Pabs
    Posted at 15:09h, 03 Abril

    Acuarela y Griada, es solo cuestion de intentarlo, q os parece??? 😉

  • Ula
    Posted at 11:27h, 30 Julio

    Acuarela, me identifico mucho con lo que has escrito. Igual que tu tengo pareja y me apetece un montón practicar el cibersexo. Lo hable con el. A él le parece una infidelidad, no le sentó nada bien mi idea de hacerlo como un acuerdo entre los dos. Yo siento que me estoy reprimiendo con este tema y por otro lado no quiero ser deshonesta. Creo que nos persigue a muchos una sombra de “heteronormalidad”, la que nos impide a entrar en una sexualidad verdadera, la que surge de nosotros/as.
    Un saludo a todos y gracias María por mostrarte como eres.

  • María Llopis
    Posted at 11:45h, 01 Agosto

    Hacedlo juntos!

  • Porno amateur: jugar a que fabrico mis juguetes | Potencia Amateur
    Posted at 03:11h, 12 Diciembre

    […] Llopis, María (2010). Extraído de Internet el 26 de julio de 2012: http://girlswholikeporno.com/2010/11/14/la-tecnologia-como-fetiche-sexual/ […]

  • chatroulette
    Posted at 18:45h, 21 Julio

    Great post however I was wanting to know if you could write a litte more on this subject?
    I’d be very thankful if you could elaborate a little bit further. Cheers!

  • blog de sexualidad
    Posted at 15:42h, 22 Agosto

    Me encantó el artículo, te presento mi pagina. Si quieres entrar haz click en mi nombre Un abrazo

  • Anonimo
    Posted at 16:28h, 23 Julio

    Sinceramente, no se como he llegado aqui, pero he leido tu artículo y me ha parecido brutal. Vales mucho, Un saludo!