Acabo de enviarle a Annie Sprinkle esta foto de unas preciosas impresiones hechas con una placenta hace tan solo unas horas, en Barcelona, y me ha apetecido postearlas. Annie Sprinkle tiene sus Tits prints (impresiones de sus tetas) podeís verlas, y comprarlas, aquí, en su tienda online.
Me hubiera gustado hacerlas con la placenta de Roc. La hemos tenido congelada todos estos meses y la semana pasada la enterramos por fin en el jardín. Mi placenta era muy pequeñita, por eso Roc nació tan pequeño, era un bebé CIR. De hecho mi placenta cabía en mi mano.
Hoy es el primer día de mi campaña de crowdfounding o micro mecenazgo y estoy tan nerviosa que no sé que vestido ponerme. Lanzo una propuesta para escribir y publicar un libro sobre Maternidades Subversivas. Está ya embastado y listo para coser, el plan es tenerlo listo para finales de verano. Y para eso os necesito a vosotr@s. Cualquier aportación es valiosa. Desde la difusión en blogs, revistas y redes sociales, la aportación básica de 8 euros de mini mecenas, hasta el resto de aportaciones que incluyen como recompensa una copia del libro en tu buzón (en cualquier parte del mundo) una vez este listo, hasta talleres, sesiones de doula, tiradas de cartas y paellas a fuego de leña.
Aquí os dejo el link para entrar el proyecto, que como no, se llama Maternidades Subversivas. Gracias de todo corazón.…
Entrevista a Damon Albarn publicada en El País Semanal del 2o de abril´14.
Dani ha abierto un blog sobre hacer de papá de Roc y cocinar. El blog del sueño de Damon Albarn, que fantasea con cocinar en un pueblo del Mediterráneo en una entrevista de El País Semanal. Recetas con verduras ecológica, baby led weaning (cuando el bebñe se alimenta solo, sin papillas) y crianza en general.
El 17 de mayo a las 19:30h estaré dando una mini-conferencia online en la Muestra Marrana Madrid, que en esta edición tiene un especial de embarazadas.…
No, no repito post. Vuelvo a postear la portada de Hipmama con el retrato de Ana Alvaez-Errecalde amamantando a su hijo, pero esta vez sin censurar. Esta es la imagen original que debía ir en la portada de la revista. Al editor se le ocurrió postearla en Facebook antes de lanzar la impresión, y pum! Que si esa portada no iba a colocarse en los kioskos porque los vendedores la censurarían. Que si la edad del niño que mama. Que si dar la teta en público. Y claro, a Facebook le faltó tiempo para censurar la imagen y llevársela al cuarto oscuro de la inquisición de los lactantes.
En la sociedad en la que vivimos, rodeados de imágenes hipersexualizadas y altamente sexistas que son toleradas día a día con una permisividad pasmosa (hasta el postporno ha pasado a estar de moda), lo que realmente ofende es ver a una mujer amamantar a su criatura. Esto es considerado porno duro y se levantan todos los censores habidos y por haber para proteger a la humanidad de tan dañina visión.
La primer y obvia consecuencia es la falta de referentes visuales a la hora de dar la teta a tu hijo. Como no vemos a otras mujeres amamantar, no sabemos como se hace, tenemos que comprarnos un libro para que nos lo expliquen. Además se provoca la creencia de que la mayoría de los bebés toman biberón o de que la lactancia es algo que hay que esconder, algo malo y dañino.
Es la apropiación de nuestras tetas por el sistema patriarcal, y ya sé que suena tremendista, pero no puedo evitarlo, me disculparán ustedes. Las tetas no son de los niños, las tetas son de los hombres. Las tetas no son para alimentar a las criaturas, son para excitar y dar placer al macho, así que ni se les ocurra publicar esa imagen, que se van a creer las tías que su cuerpo es suyo y que se lo pueden ofrecer a quien quieran.
«Una madre plena es lo más cercano que podemos tener como una moderna representación de una diosa. Negar a la madre erradicando la sabiduría y el instinto de las mujeres que la precedieron es negar la espiritualidad femenina. La violencia hacia las mujeres se inicia con la represión de su sexualidad, la apropiación de sus partos, la interferencia en todos los ciclos vitales y la creación de roles manipulados. Una madre negada negará a sus hijos su cuerpo y su presencia, de modo que todos terminan conformándose a una sociedad desatendida, no amada, desnutrida. La violencia consiste en fomentar carencias que instigan a un consumo desproporcionado insostenible y perverso. Una mujer feliz que acepta su cuerpo tal cual es y siente el placer de compartirlo con sus crías es en sí misma una revolución, puesto que deja de formar parte del engranaje que alimenta la enormidad de deseos insatisfechos de futuras mujeres y futuros hombres. Me interesa exponer esta violencia porque es el origen de muchas otras.»–Ana Alvarez-Errecalde en relación a la controversia que causó la portada de la nueva edición de Hip Mama, donde se publica un autoretrato amamantando a su niño y la posibilidad de poner o no esta foto de tapa a la venta en kioskos o poder compartirla en Facebook.
In an effort to both allocate space for and document the existence of masculine women, photographer Meg Allen created a powerful series of portraits for an exhibit at Cafe Gabriela in Oakland, Calif.
Entitled BUTCH, Allen’s series not only represents genderqueer women for a broader, heteronormative audience, but reaffirms butch identity within the queer community at a time when «butch flight,» or gender transitioning, is arguably becoming more and more commonplace. It is, as Allen says on her website, «an homage to the bull-daggers and female husbands before me, and to the young studs, gender queers and bois who continue to bloom into the present.»
Pioneering queer theorist and historian Gayle Rubin asserted in her 1992 essay «Of Calamites and Kings: Reflections on Butch, Gender, and Boundaries» that butch identity, the interplay «of masculine traits with a female anatomy,» varies depending upon the individual embodying that identity and each individual’s socio-economic, racial and ethnic reality «to adopt and transmute the many available codes of masculinity.»