La soledad multiplicada
Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.Mario Benedetti.
Ese vos del que habla Benedetti es mi madre. Es el rostro de mi madre el que se me aparece por la noche y a quien llamo. La llamamos, los dos, el bebé y yo. La soledad en el embarazo es una soledad multiplicada.
lactanciaporno
Sí, María, al preñarte llamas a tu madre, a tu abuela, a tu bisabuela, a tu tatarabuela y están ahí, tranquila y serás muy consciente de su presencia, sobre todo en el parto, confía,
el parto de tu hijo dará paso al parto de tu madre, al tuyo, porque es tu memoria histórica corporal, la memoria de tu piel. Ellas, todas las madres de tu familia, te cuidan, os cuidan, tú ámate y libérate y a ellas déjalas el resto, tu hijo también las invoca para que te maternen a ti.
Con un embarazo se mueve brutalmente las constelaciones familiares, se recoloca lo que ha quedado crudo, lo hibernado. Déjate cuidar, en la crianza cuando estés fuerte, recolocarás pérdidas o dolor, si así tiene que ser, porque siempre se hace desde «La maternidad y el encuentro con la propia sombra» como dice la Gutman y las madres siempre estamos en distintas formas, cuando no podemos hacerlo en el presente, en el ahora, físicamente. Somos prehistoria y contemporaneidad, somos agua y música. Pídelo y tu madre te proveerá del abrazo, de la caricia, de la mirada, solo como ellas saben hacerlo, de tan único… Estáte locamente alegre, locamente serena, extraviadamente sabia, porque te lo mereces y eres adorable y tu madre está a tu lado, díselo a tu pequeño. Todo está bien como está.