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cateter

Un catéter en el corazón


No todos los días decide uno sobre la vida y la muerte de una persona. Ser Nerón por un día. Interrumpir tratamiento de dialísis o insertar catéter en el corazón. Decida. Ya. Teneís una hora. Discute con tu hermano por teléfono sobre la vida de tu padre. Desde Londres. Rodeada de hipsters. Cuánto los odio. Les aborrezco. Parece que para ellos no hay ni vida ni muerte. Ni para nadie. La gente pare, da de mamar a sus crías, vive y se baña en el mar. Yo cojo un avión a Valencia mañana para ir al hospital a ver a mi padre adoptivo, mi padre querido, mi padre que no fue. Porque demasiado pronto me dijeron que no era mi padre biológico y un retraso mental le impidió explicarme que eso daba igual, que la sangre es lo de menos, que las venas se agujerean con cánulas, con agujas, con catéters. Mi padre se los quita, por que ya les vale, le hacen daño, y él se los quita una y otra vez. Yo le echo de menos, recuerdo su cara mirándome la última vez que fui a verle, me preguntó: ¿vendrás a verme? Y yo me iba a Londres, con los hipsters de mierda, y sabía que no, que pasarían meses antes de volver a verle. Qué horrible palabra. Catéter.


María Llopis

El trabajo de María Llopis se mueve en diferentes medios y soportes, como la fotografía, el vídeo y el live art performance. Desarrolla una visión alternativa propia de la identidad sexual y de género siempre partiendo de un fuerte posicionamiento político feminista. Llopis está en la actualidad escribiendo un libro titulado Maternidades Subversivas y que tratará los temas de parto orgásmico, pornografía feminista y maternidad, maternidad transexual y trangénero, y partenogénesis, entre otros.

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