
Un catéter en el corazón
No todos los días decide uno sobre la vida y la muerte de una persona. Ser Nerón por un día. Interrumpir tratamiento de dialísis o insertar catéter en el corazón. Decida. Ya. Teneís una hora. Discute con tu hermano por teléfono sobre la vida de tu padre. Desde Londres. Rodeada de hipsters. Cuánto los odio. Les aborrezco. Parece que para ellos no hay ni vida ni muerte. Ni para nadie. La gente pare, da de mamar a sus crías, vive y se baña en el mar. Yo cojo un avión a Valencia mañana para ir al hospital a ver a mi padre adoptivo, mi padre querido, mi padre que no fue. Porque demasiado pronto me dijeron que no era mi padre biológico y un retraso mental le impidió explicarme que eso daba igual, que la sangre es lo de menos, que las venas se agujerean con cánulas, con agujas, con catéters. Mi padre se los quita, por que ya les vale, le hacen daño, y él se los quita una y otra vez. Yo le echo de menos, recuerdo su cara mirándome la última vez que fui a verle, me preguntó: ¿vendrás a verme? Y yo me iba a Londres, con los hipsters de mierda, y sabía que no, que pasarían meses antes de volver a verle. Qué horrible palabra. Catéter.
Diana Pornoterrorista
Ánimo guapa!
Un abrazo fuerte
Diana
cata
no me conoces, pero hace rato, años, leo tu blog, espiando, silenciosa. hace poco tuve que atravesar el dolor y después la partida de alguien muy querido y también miré a mi alrededor y me pregunté dónde estaba la muerte (que es también la vida) para esos otros que parecen no enterarse de nada. este no es más que un gesto desde la virtualidad, que te acompañe en este viaje hacia recobrar la mirada de tu padre.
Ramón
Lamento lo de vuestro padre (lo recuerdo como un señor muy simpático) y espero que todo salga bien.
Un beso para ti y para Isma.
Ramón
helio
sobre todo tu sinceridad. recuerdo el final de tu novela. es brutal
Inmaku
Polita!!!besarkada handi 1
LA ÚNICA SALIDA ES OTRA ENTRADA
Eva
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2011/06/11/parir-con-placer.html
versae
Desgarrador. Que lo que tenga que ser sea.
Un abrazo.
María Llopis
Merci!