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Año: 2010

imgTracey Emin1

Todo está dicho con esta foto


Fotografía de Tracey Emin.

Ayer era la noche de los museos en Barcelona y yo salí. Así que allí estaba yo, en el palacio de la Virreina, un poco ciega y un poco aturdida, paseando la sala de exposiciones entre la muchedumbre. Fantástica combinación, la noche, las drogas/la magia y el arte. Me parecen absurdas ahora las salas de exposiciones por el día, todo tan limpio y tan racional. El arte necesita de la capacidad de entrar en otros mundos, y la nocturnidad siempre ayuda.

Había una sala con las paredes pintadas y una pequeña librería con catálogos de arte. Y allí me encontré, de nuevo, con la fotografía de Tracey Emin que ilustra este post. Y pensé que esta fotografía sintetiza todo. TODO. Pensé que me pierdo con las palabras, las mías y las de los otros, queriendo explicar el mundo. (Lola dice que en sus guiones escribe pocos diálogos y de todas formas acaba eliminándolos en el montaje.) Me pierdo con los discursos, con las imágenes, me pierdo.

¿Cómo contarlo todo con una sola imagen? ¿Cómo llegar a la síntesis absoluta, a la expresión del todo en una única imagen?…

chatroulette

Follando con la muerte (reflexiones sobre sexo virtual I)

Acabo de descubrir algo que va a cambiar mi vida. De hecho el cambio ya ha sucedido. Ayer a las 3 de la mañana descubrí los chats-roulettes, sistemas de chats con vídeo cámara que permiten ir pasando de un usuario a otro de forma rápida, como una ruleta. Llevo horas haciéndome pajas frente a todo tipo de hombres. Para alguien como yo, que no conseguía correrse sola y si lo hacía era con gran dificultad, esto es la bomba. Me corro una y otra vez con desconocidos sin ningún problema. Anoche estuve con un chico italiano guapísimo. Hoy con una criatura de unos 15 años máximo. Después con un hombre de Gales con una polla enorme. Estuve un rato con el hombre-muerte. Y después ya pierdes la cuenta. Me siento totalmente relajada por primera vez en mucho tiempo. Me he corrido 7 veces en las últimas 12 horas. Se acabó depender de los hombres, de ligar, de aguantar sus neuras.
Bienvenido seas, sexo on line.

(Gracias X.)…

Sobre la autoobjetificación

«La representación de mujeres hecha por mujeres como declaración política, de este modo cuasi sexista, se hace potencialmente cada vez más poderosa a medida que se acerca a la explotación real, pero luego, por muy poco, cae en la ambigüedad y la confusión. Cuanto más atractivas son las mujeres, más alto es el riesgo, puesto que se plantean más atentamente los estereotipos convencionales.»
Lisa Tickner…

masquepalabras

Random links

Más que palabras, entrevista de Celia Santos

Y El piso secreto de Gracia, el inocente punto de vista del sonidista de RTVE en una cómica aparición enmedio de una apacible barbacoa. La fantasía al poder.…

Jean Cocteau said:

«Listen carefully to first criticisms of your work. Note carefully just what it is about your work that the critics don´t like, then cultivate it. That´s the part of your work that´s individual and worth keeping.»

La cita forma parte del libro de David Shields Reality Hunger, un libro sobre el copyright hecho de cientos de citas ajenas. Un libro que habla sobre la realidad y la ficción y la autobiografía como género universal. Un libro que crea un discurso a partir de todos esas citas «no propias», que toman un nuevo sentido, tal como Shields las organiza en su texto.

«Every man´s work, whether it be literaure or music or pictures or architecture or anything else, is always a portrait of himself.»

No sé de quien es la cita. Y no lo voy a mirar en las últimas hojas del libro de Shields donde se señalan a los autores, que fueron incluídas por imposición de los abogados de Random House, y que Shields invita a recortar, mediante unas tijeras, por la línea de puntos.…

Por fin un hombre que me entiende

Entiende uno que el follar se les hace a algunos tan tremendamente vulgar que, para no sentirse como todo el mundo, se inventan una serie de estrategias intelectuales de cierta complejidad (terminológica, más que nada) que nimben los tradicionales estados de soltería, noviazgo, depresión, polvo de una noche, prostitución, masturbación, coito con personas del mismo sexo, sexo en grupo y demás, de cierto snobismo y distinción.

De ahí que ahora estar casada sea «punk», y tener un hijo sea «gonzo». De ahí que lo de toda la vida siga siendo lo de toda la vida y haya una cuna de bebé esperando la mano que la meza justito a la vuelta de vuestros 30 anys, guapas mías.

Las mujeres, las que piensan, digo, están muy concentradas en hacer del sexo algo distinto a lo que hicieron sus madres, con los resultados reseñados en el párrafo anterior (mi abuela era punk, vamos), y no se detienen, sospechosamente, en alterar el orden fundamental de su vergüenza social, a saber: la importancia de estar buena.

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Recomiendo muy especialmente los comentarios: «El postporno son dos cuarentones friquis luchando en un cajón de Nocilla.» «Juan, ¿por qué lees un libro titulado El postporno era eso y luego te extrañas de que sea una mierda?»

Y no se piensen que el individuo es un tipo sin criterio:
«Siempre nos quedarán esos cuatro folios geniales (King Kong Theory) de Virginie Despentes. Y el morbo que nos da la inteligencia de Beatriz Preciado.»

En fin. Qué puedo decir sobre la importancia de estar buena que no se haya dicho ya.…

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Recuerda

Estos días me viene a la cabeza una y otra vez el recuerdo de un episodio vivido en mi infancia. Aunque una parte del recuerdo es indescifrable, a la manera de la película de Hitchcock, en la que el protagonista tiene una extraña fobia de la que no consigue deshacerse hasta que consigue encontrar la causa, un suceso traumático vivido en su infancia. (1)

En mi recuerdo yo soy una niña que corre y corre, llorando y gritando de terror. Huyo a través de campos de naranjos, y debía de ser muy pequeña, porque los recuerdo enormes, como un escenario de gigantes. Estoy en las alquerías de Burriana, que es una zona de huertas y naranjos, donde aquel verano pasábamos las vacaciones en una pequeña casita aislada. Mi padre adoptivo, autista, mi madre esquizofrénica, mi hermano y yo. Recuerdo que mi padre se iba cada día a trabajar, regando huertos, por desgracia lejanos, y mi hermano y yo nos quedábamos solos con mi madre, que por aquella época tenía graves ataques psicóticos de extremada violencia.

En mi recuerdo yo corro, huyendo de algo que ha sucedido en la casa, algo que involucraba a mi madre y al terror que por ella sentíamos. No dejo de darle vueltas ahora al hecho de que, en mi recuerdo, no sé donde está mi hermano pequeño, que por aquel entonces sería practicamente un bebé, ya que es tres años menor que yo. Yo corro y corro, siento mi corazón estallar, caigo entre la tierra, me levanto, las ramas de los naranjos me hacen daño, pero yo sigo y no sé a donde llego. Y no me importa saber a donde llego, me importa saber de lo que huyo.

A lo largo de mi infancia he tenido la desgracia de presenciar como mi madre arrastraba por el suelo a mi abuela, o como la levantaba contra la pared sujetándola del cuello. Y a continuación huir, corriendo. Recuerdo las escaleras de la casa donde vivía mi abuela, y las calles de Castellón.
Pero estos últimos días no consigo sacarme de la cabeza el recuerdo de aquel día huyendo a través de los campos de naranjos. Y me doy cuenta de que no sé de qué huyo, y que nunca lo he sabido. Me esfuerzo por volver a aquel momento, y veo a mi madre, gritando, y a mi hermano, llorando. Recuerdo comida, o algo relacionado con la hora de comer, algo relacionado con nuestro apetito, o la falta de él.…