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Recuerda

Estos días me viene a la cabeza una y otra vez el recuerdo de un episodio vivido en mi infancia. Aunque una parte del recuerdo es indescifrable, a la manera de la película de Hitchcock, en la que el protagonista tiene una extraña fobia de la que no consigue deshacerse hasta que consigue encontrar la causa, un suceso traumático vivido en su infancia. (1)

En mi recuerdo yo soy una niña que corre y corre, llorando y gritando de terror. Huyo a través de campos de naranjos, y debía de ser muy pequeña, porque los recuerdo enormes, como un escenario de gigantes. Estoy en las alquerías de Burriana, que es una zona de huertas y naranjos, donde aquel verano pasábamos las vacaciones en una pequeña casita aislada. Mi padre adoptivo, autista, mi madre esquizofrénica, mi hermano y yo. Recuerdo que mi padre se iba cada día a trabajar, regando huertos, por desgracia lejanos, y mi hermano y yo nos quedábamos solos con mi madre, que por aquella época tenía graves ataques psicóticos de extremada violencia.

En mi recuerdo yo corro, huyendo de algo que ha sucedido en la casa, algo que involucraba a mi madre y al terror que por ella sentíamos. No dejo de darle vueltas ahora al hecho de que, en mi recuerdo, no sé donde está mi hermano pequeño, que por aquel entonces sería practicamente un bebé, ya que es tres años menor que yo. Yo corro y corro, siento mi corazón estallar, caigo entre la tierra, me levanto, las ramas de los naranjos me hacen daño, pero yo sigo y no sé a donde llego. Y no me importa saber a donde llego, me importa saber de lo que huyo.

A lo largo de mi infancia he tenido la desgracia de presenciar como mi madre arrastraba por el suelo a mi abuela, o como la levantaba contra la pared sujetándola del cuello. Y a continuación huir, corriendo. Recuerdo las escaleras de la casa donde vivía mi abuela, y las calles de Castellón.
Pero estos últimos días no consigo sacarme de la cabeza el recuerdo de aquel día huyendo a través de los campos de naranjos. Y me doy cuenta de que no sé de qué huyo, y que nunca lo he sabido. Me esfuerzo por volver a aquel momento, y veo a mi madre, gritando, y a mi hermano, llorando. Recuerdo comida, o algo relacionado con la hora de comer, algo relacionado con nuestro apetito, o la falta de él. Mi hermano, de forma muy comprensible, se negaba a comer cuando era pequeño, ya que ingerir alimentos ante la violenta actitud de mi madre era muy difícil. Y cuanto más se negaba él, más violenta se ponía mi madre. ¿Qué sucedió aquel día? ¿Por qué corría yo muerta de miedo? ¿Era mi hermano, que se negaba a comer, la causa de mi angustia? Pero, ¿qué hizo mi madre?

Recuerdo estos días, una y otra vez, la sensación de pánico que sentía mientras corría. Y creo que no es casual que desde hace varias semanas vuelva a tener ataques de bulimia nerviosa, como los que tenía en mi adolescencia. Llevaba más de 14 años sin sufrirlos, pero ahora, de nuevo, la comida se ha transformado en arma de combate, y yo debo ingerir tantos alimentos como pueda, para así aplacar la ira de mi madre, tengo que comer por mí, y por mi hermano, para que no nos haga daño. Creo que yo no soy tan importante en mi delirio, creo que lo que me obsesiona es que no le haga daño a mi hermano pequeño.

(1) La película fue realizada en 1945, cuando el psicoanálisis estaba muy de moda en EE.UU. Parte de la hipótesis psicoanalítica de que tendemos a olvidar las circunstancias muy traumáticas, como un mecanismo de defensa, y a veces eso causa patología mental que solo puede ser mejorada haciendo que emerjan los recuerdos reprimidos.


María Llopis

El trabajo de María Llopis se mueve en diferentes medios y soportes, como la fotografía, el vídeo y el live art performance. Desarrolla una visión alternativa propia de la identidad sexual y de género siempre partiendo de un fuerte posicionamiento político feminista. Llopis está en la actualidad escribiendo un libro titulado Maternidades Subversivas y que tratará los temas de parto orgásmico, pornografía feminista y maternidad, maternidad transexual y trangénero, y partenogénesis, entre otros.

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