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Año: 2010

daggeringweb

Bailando Daggering

Se trata de un tipo de baile jamaicano. Un tipo de baile en el que se imitan las posturas sexuales, se folla bailando pero sin follar. Y a lo bestia. Resultado: penes y costillas rotas. Porque parte del baile es saltar y tirarse sobre el otro, subiéndose a escaleras y a lo que surga. Muy bestia. Tiene que ser muy bestia partirte la polla en dos saltando sobre tu compañera de baile. Muy muy bestia. De hecho es una mezcla de wrestling y baile y sexo. Sólo miren el vídeo, aunque el vídeo que he elegido es una versión soft del asunto. Si buscan en youtube/vimeo se encontrarán con cosas increíbles.
+ info en wikipedia.

Major Lazer «Pon De Floor» from Eric Wareheim on Vimeo.

La música es fantástica y el baile también, y aquí en Londres tiene que haber fiestas de daggering. Habrá que buscarlas, porque es lo más interesante que he encontrado en mucho tiempo. Con lo que sí me he encontrado es con la música tropical, que es una mezcla de techno y minimal y reagge y algo muy soleado. Es lo que bailaban los estudiantes ingleses cuando se manifestaban en el centro de Londres contra la subida de las tasas de las universidades. Y es lo que yo espero bailar los próximos meses.…

sangreynieve

Primavera

Me quedé embarazada en verano, en la playa, a la luz del día. Recuerdo las olas, el sol en la cara, la sal. Recuerdo a los gays mirando, en plan voyeur, porque era una playa nudista y también punto de encuentro gay para relaciones sexuales casuales. Cruising, vaya. Recuerdo que era el principio del verano, la promesa del calor, de las vacaciones, del mar.

Dani llevaba una anillo muy bonito, que se compró en un lugar perdido en el centro de África. Mientras nadábamos, se le cayó. Pero buceó en el agua y lo encontró. El mar le dijo que le devolvía su anillo, pero que a cambio le tenía que dar un hijo. Dani no me dijo nada. Pero media hora más tarde estábamos en la orilla jugando con las olas y me quedé embarazada.

Lo supe enseguida, porque cuando me eché sobre la arena sentí que mi útero se retorcía de placer, era como si tuviera una serpiente dentro de mí. Esa noche leímos en el libro Historia de la Vagina, de Catherine Blackledge, que Aecio de Amida, el médico del emperador bizantino Justiniano, decía que el temblor del útero durante el coito era un signo inequívoco de embarazo.

Me pasé las siguientes semanas durmiendo como un ángel, haciendo el amor como una diosa y viendo como mi cuerpo se transformaba en una máquina de placer y sensualidad. Descubrí lo maravilloso que puede ser estar embarazada. Nunca me encontré mal, ni sentí naúseas. Con una excepción. Cuando por la mañana le hacía a Dani una felación y me tragaba su semen, me entraban ganas de vomitar. Así que dejé de hacerlo y el mundo siguió siendo maravilloso.

Pero el paraíso no duró mucho. Empecé a tener pérdidas de sangre y cometí el terrible error de consultar a un ginecólogo. Este se encargó de llenarme de culpa y de progesterona, que hacía que me sintiera irritable, nerviosa y depresiva. También me prohibió las relaciones sexuales.

He tenido ahora la oportunidad de contrastar las voces de distintos médicos, y por lo visto recetar progesterona tiene poco sentido, a parte de volverte loca. Tampoco tiene mucho sentido prohibir el sexo. La conclusión final es que no importa lo mucho que trabajes, hagas el amor o saltes montañas, un aborto no es culpa tuya.

Y aunque un aborto pueda suceder justo después de hacer el amor, eso no quiere decir que esta sea su causa.…

Abortar en Londres

Se lo recomiendo a cualquiera.

Hace un par de días empecé a sentir una ligera molestia en el abdomen y a sangrar levemente, e intuí que estaba por comenzar el aborto. De alguna forma lo sabes. Hay un momento en el que alguien pone su mano en tu barriga y tú no notas nada. Y de alguna forma, inexplicable hasta para ti misma, lo sabes. Así que aquí estaba yo, en un hotel del centro de Londres, llamando a recepción a las 4 de la mañana para que me subieran papel higiénico retorciéndome de dolor. Nada que ver con mi idílico aborto de este verano: en una playa nudista, rodeada de mis amigos, en cuclillas delante del mar, como un animal salvaje.

Cuando pasaron 48 horas y el trabajo había llegado a su término, me dirigí a un centro médico para comprobar que todo estaba bien, como es ya la costumbre en la casa. ¡Qué tratamiento exquisito! ¡Qué respeto hacia mi cuerpo y hacia mi criterio! ¡Qué profesionalidad bien entendida! Todas mis alabanzas hacia el sistema ginecológico británico.

O tal vez simplemente tuve suerte. Aunque después de mis numerosas experiencias en España, creo que tal privilegio como la suerte no existe cuando hablamos de respeto hacia la persona por parte de la práctica ginecológica. Yo les explico. Al principio me sorprendió que la ginecóloga me pidiera permiso para meterme el estetoscopio y así poder hacerme la ecografía. Me explicó que no era obligatorio y que había otras formas de hacerlo.

Le pregunté por protocolos de actuación en caso de aborto espontáneo y me explicó que en cada caso se intentaba proceder de la forma que se ajustará más a los deseos de la mujer.

A raiz del mareo producido por la enorme pérdida de sangre, creí que estaba soñando. Me explicó que hay mujeres que lo hacen muy bien solas, como yo. Que otras prefieren ser hospitalizadas y que se les realice una intervención con anestesia local o general. Que cada mujer tenía unas necesidades. Y que ellos estaban ahí para ayudar.

Así que eso es lo que hicieron. Me sacaron sangre para ver como estaba de hierro, porque había perdido mucha. Me ayudaron a sacar los últimos coágulos de una forma muy sencilla, con una enfermera estupenda, negra y guapísima que me gritaba que empujara mientras me guiñaba un ojo y me presionaba suavemente sobre el útero.

Abortar en esta ciudad es estupendo.…

whipme

Whip me, bite me, eat me, tease me

Ya sé que son carísimas, y que no me durarán ni una noche, pero… YO QUIERO ESAS MEDIAS. Se pueden conseguir aquí. Se aceptan regalos. Quien sienta la urgente necesidad de hacerme un obsequio navideño, por favor que no dude en pedirme mi dirección en Londres (que no tengo todavía, pero que espero tener en las próximas 48 horas).

Azótame, muérdeme, cómeme, provócame.

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La Muerte, se aceptan interpretaciones

Cuando le pregunto al Tarot por mi actual embarazo, me sale la carta de La Muerte, una y otra vez, en el centro de la tirada. Cuando otras personas le preguntan al Tarot por mi embarazo, sucede lo mismo. Yo sé que La Muerte no tiene por qué significar la muerte física, pero no es una carta fácil, supone transformación profunda. Sea al nivel que sea.

Pienso en la película de El Violín Rojo, en la que una mujer embarazada le pregunta a las cartas por su futuro y por supuesto, le sale La Muerte en el centro de la tirada. Mueren ambos, tanto la madre como la criatura, en el parto. …

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Tonight at Duckie, London

Esta noche mi amigo Lazlo me lleva aquí. El lugar es Duckie, un teatro de performance experimental en Kennington Lane, y vamos a ver a una pequeña performer que por lo visto es lo más y que se llama Mouse. Sí, la de la foto con el self fisting es ella.…

danicafedalston

Hoy en Dalston, Hackney

Underground y overground. Dalston Kingsland. Cuando bajo del metro y salgo a Kingsland street sé que quiero vivir allí. Buscamos casa. Moquetas. Sexo. Intentamos poner reglas, como en la película Carne Trémula, cuando Molina le dice al mozo que la primera regla para follar bien es esperar, y no meterla ni chupar hasta que el coño te lo pida. Siempre me encantó esa escena de la película. Siempre soñé con poner en práctica esa situación. Hacer un decálogo de como follarme bien. La petite comenzó su 10 to Anal pero nunca lo acabó. Sé que hay gente que sigue su blog desde hace años esperando. Yo. Sopas de miso en sobre en una habitación de hotel. Besos en el metro. Mañana empezamos a ver casas a las 10 am. …