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Mes: octubre 2009

En Barcelona no se cena

Llevo 48 horas en esta ciudad y todavía no he conseguido cenar. A partir de las 19:30h empiezan las inauguraciones de arte, las presentaciones de libros, las jams, los recitales y demás eventos culturales de asistencia obligatoria. Económicamente es un chollo: te ahorras el gasto de la cena y te pones cieguísimo con nada, porque con el estómago vacío dos birras y dos porros, te ponen del revés.

Pero centrémonos en las noticias de la noche. Sònia Gómez presenta a un hombre como su marido/esposo. El afortunado es alemán, rubio y arquitecto. Hasta aquí puedo leer. A la espera de documentos gráficos. Natalia Ángel se muda a Paris. Por amor. El amor es así. Alex Brahim sigue con su elegantísimo y guapísimo novio, soy testigo, frente a viento y marea. Y a María Llopis la han dejado. ¿Pero cuál?, me pregunta todo el mundo. Pues el último, obviamente. Qué preguntas más raras hace la gente. Pero hoy me han dicho cosas muy bonitas. Cosa bonita nº1: «Si yo fuera hetero…!» (José Antonio Delgado) Cosa bonita nº2: «¿Pero quien se atreve a dejarte a ti?» (otra vez José Antonio Delgado, que me quiere bien) Cosa bonita nº3: «Lo tuyo es como casarse con un torero, no puedes ir sufriendo luego porque tu cónyuge se va a la plaza a torear» (Beatriz Preciado, comentando mi sobre-exposición física y emocional en la red y en donde haga falta) Cosa bonita nº4: «Así no se puede trabajar, ¡joder!» (los obreros en la calle esta mañana). Así que con el ego por las nubes y el alma en los pies, me retiro.

Bienvenidos a la rentrée barcelonesa.

P.S. Estuvimos en:
TWAIN (Totally Without An Interesting Name)
de Santiago Taccetti y Natalia Ibáñez Lario
instalación – presentación de proyecto

TWAIN (Totally Without An Interesting Name) es un dispositivo de creación multidisciplinar que rinde homenaje al ánima de los objetos, a ciertas estéticas decadentes, al error y al azar, realzándolos como fuente de inspiración y reivindicándolos como herramientas creativas contemporáneas. Santiago Taccetti y Natalia Ibáñez Lario buscan que lo aleatorio y lo calculado se intercalen creando una narrativa estética fragmentada e intencionalmente incompleta, navegando entre la abstracción y la figuración y proponiendo una lectura abierta a la subjetividad.

Imagenes digitales y esculturas colapsables conforman su primera instalación, que será completada por los asistentes en consonancia con el espíritu de TWAIN: conjugar lo premeditado con la intuición, basándose en la necesidad de crear desde la inmediatez y de romper con la rigidez de algunas estructuras o normas.

Soy su marido

Al final de la noche me acompañó al hôtel a tomar el ultimo. Sentados a las 3 de la mañana en el bar sin iluminación. Fuera se vislumbra los arboles de un parque del centro de Santiago de Chile. Subimos a mi habitación (la foto es la vista desde la ventana) y empezamos a hacer el amor. Mucho tiempo. Dormimos. Nos despertamos y seguimos. Me habia cogido un gripe del beso de un chico k intentó seducirme un par de dias antes y ahora el fiebre me estaba subiendo. Flotando en el sexo y el ligero fiebre. Me dijó en algun momento de nuestras largas conversaciones k estaba casada pero k era una relación abierta. Su telefono sonó mucho este dia pero no lo hizó caso. El dia pasó a ser la noche y seguimos allí. Por la mañana llamé a room service para pedir algo y no pudé conectar. Cuando sonó el telefono pensé que sera recepción pero era una voz masculina que me preguntó si estaba X.X. Sorprendido, le pregunté quien era y me dijó «Soy su marido». Cubriendo el receptor con mi mano le dijé a X.X «Es tu marido». Hablaron un momento, el la colgó y ella se quedó con migo. Eran dias preciosos.

Al volver a Espanya me llegó voces desde Valparaiso que la noticia ya estaba circulando por toda la comunidad artistica de Chile. Que velocidad ! Que deseo ! Que interés ! Hablaron mas, y mas rapidamente, que de mis intervenciones artisticas y charlas.

Siempre he sido cotilléo (aunque adquirí la affición por la prensa rosa mas tarde de la mano de un gran amor) , siempre me ha interesado la gente, pero este incidente me provocó un salto : empecé a vislumbrar en el cotilléo los contornos nebulosos de una nueva socialibilidad, una nueva politica, y me presté para explorarla.

Empecé a pensar en el cotilléo como la base de toda comunidad – su creación y mantenimiento. Que tiene que reclamar su grandeza – valores como la transparencia, el interes por los otros, el reconocimiento de las particularidades de cada uno – su humanidad. Al mismo tiempo la transparencia nos preserva del abuso – es el secreto que genera los peores horrores del mundo – y permite la identificación con el otro, el base mismo de la sociabilidad. Le Médisant par Bonté.

El cotilléo gusta y nos motiva a tod@s porque es la esencia de nuestra humanidad. …

La verdadera promesa, antes que amarte y respetarte toda la vida, es «Te juro que no me corro dentro».

J atravesó la puerta con un test de embarazo en la mano. Llevábamos algunos meses jugando con la idea, en un coitus interruptus permanente. La verdadera promesa, antes que amarte y respetarte toda la vida, es «Te juro que no me corro dentro». Y es la primera en incumplirse.
Hay una rebelión secreta, estúpida quizá, pero rebelión al fin, contra el mundo adulto, o contra cualquier cosa, en no tener nunca un condón en la mesita de noche. Siempre me ha parecido el sumo de lo excitante la manida escena en que los amantes están a punto de estallar y algo ocurre. Así, el que pudo ser un buen polvo, su sola posibilidad truncada, lo convierte en el mejor. Ningún polvo cualquiera completo puede superar a uno perfectamente incompleto. Correrse fuera es como retirarte en el pico de tu carrera, como escribir un libro de cuentos magistral y desaparecer, como suicidarte a los treinta años.

Gabriela Wiener, 9 lunas. Inminente publicación. …

Si alguien me habla de amor, grito.

Las palabras quieren decir tan poco. Nos matamos a escribir y a leer blogs, novelas, ensayos y poesía, cuando todas esas palabras están a miles de kilómetros de poder explicar la complejidad de nuestras emociones. Pero seguimos intentándolo.
Pienso en el post que precede a este que escribo ahora, en mi libro por publicar y en las palabras de mis amantes. Espejismos de realidades imaginarias.

Yo creo que cuando empiezas una relación sabes ya el motivo por el cual acabará. La primera noche, la primera cena, el primer polvo. Y aunque ves de forma clara y limpia la razón por la que no va a funcionar entre vosotros, sigues. Una semana, un mes, un año, cinco. Enamorase se llama. Y un buen día se acaba, y recuerdas aquel comentario, aquel polvo mal echado, aquella mirada. A mí siempre me pasa.

Ahora no quiero hablar de amor, con sentirlo me basta. Porque las palabras son literatura y yo ya tengo un editor.