La verdadera promesa, antes que amarte y respetarte toda la vida, es «Te juro que no me corro dentro».

La verdadera promesa, antes que amarte y respetarte toda la vida, es «Te juro que no me corro dentro».

J atravesó la puerta con un test de embarazo en la mano. Llevábamos algunos meses jugando con la idea, en un coitus interruptus permanente. La verdadera promesa, antes que amarte y respetarte toda la vida, es «Te juro que no me corro dentro». Y es la primera en incumplirse.
Hay una rebelión secreta, estúpida quizá, pero rebelión al fin, contra el mundo adulto, o contra cualquier cosa, en no tener nunca un condón en la mesita de noche. Siempre me ha parecido el sumo de lo excitante la manida escena en que los amantes están a punto de estallar y algo ocurre. Así, el que pudo ser un buen polvo, su sola posibilidad truncada, lo convierte en el mejor. Ningún polvo cualquiera completo puede superar a uno perfectamente incompleto. Correrse fuera es como retirarte en el pico de tu carrera, como escribir un libro de cuentos magistral y desaparecer, como suicidarte a los treinta años.

Gabriela Wiener, 9 lunas. Inminente publicación.

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