Maria Llopis

11081780_10153059452039471_336435455_n

21 mar Como insultar a una feminista

(image)

Me han dedicado un cartelito lleno de insultos… La tipa que lo ha hecho se ha visto el vídeo de Concha y Almeja seguro! Da en el clavo!

En lo único en que patina es en lo de buena cuna. Mi padre era recogedor de naranjas… y mi padre biológico un violador que se metió a cura para salir de la miseria! Eso sí, mi padre era un hombre maravilloso, lleno de amor y bondad. Y mi madre un ser mágico, perdido en otro mundo. Y mi abuela, pues la hostia.

En fin, que el Show show Loco lo rompe. A seguir aprendiendo.

stop-calling-it-a-vagina-body-image-1425657867

10 mar It´s not a vagina, it´s a vulva!

(image)

Un estupendo artículo en Vice sobre la forma en la que nos referimos al coño. Particularmente es un tema que me toca mucho. Llamemos a las cosas por su nombre joder.

Maybe, at the end of the day, the word “vulva” is too clinical for you. No problem. How about “pussy,” “yoni,” or a list of other words? Personally, I’ve always gone the reclaiming route. I say “cunt.” The word “cunt” shares an etymological root with queen, kin, and country. Cunt shouldn’t be the most offensive word in the English language. Cunts are great! They should be celebrated, not denigrated. Don’t use the word “vagina” unless you’re talking about a vagina. Using the word “vagina” incorrectly obscures women’s sexual pleasure and continues the myth of The Mystery of Female Sexuality. Mysticism should not be confused with ignorance or censorship. Viva la vulva!

embarazo-deseo-ana-belen-jarrin-moran

10 mar Mi mejor amante, por Helena Torres y María Llopis

(image)
Foto de Ana Belén Jarrín Morán

Han colgado en Píkara la conversación-entrevista que tuvimos Helena Torres y una servidora el pasado verano: Mi mejor amante. Se ha publicado, en papel, en la antología Relatos Marranos y se publicará también (una versión más corta) en mi libro Maternidades Subversivas. Por cierto que estoy a puntito de terminarlo y mandarlo a editar!

Es un texto fantástico, porque Helena es fantástica. De todas las entrevistas es de las que más cosas me remueven a mí por dentro, de las que me hacen dudar, de las que hacen replantearme todo a mí misma.

H: A mí lo que me chirría de lo orgásmico es que no todas tenemos esa experiencia, por mil motivos que no dependen sólo de nosotras. Mi parto, por ejemplo, estaba superpreparado, estaba pariendo en casa y por eso sé que es verdad lo del orgasmo porque lo viví, pero acabé en un hospital y de orgásmico no tenía nada. Mientras estuve en casa, las primeras contracciones me sorprendieron porque nunca había tenido dolor de regla y no entendía qué pasaba, de dónde venía, qué hacer con eso. Entonces empecé a respirar como había aprendido haciendo kundalini y desaparecí, volé, de repente estaba en otro lugar donde no había dolor ni ruido. Sabía que había gente y sonidos, pero yo no estaba allí. Supongo que esa sensación abre la posibilidad del orgasmo, de que el dolor devenga placer. Por eso, lo que me resulta frustrante al escuchar hablar del parto orgásmico es que se viva casi como una obligación.

M: Sí, entiendo, parece que fuera una obligación, como si no fueses suficientemente cool si cuando pares no te corres. Si lo ves de esta manera, es como que tienes que ser la Superwoman, y cada vez que follas te tienes que correr, y si te corres tienes que eyacular. Esto lo hablamos en el taller, y una de las cosas que hicimos fue cambiarle el nombre: “parto extático” en lugar de “parto orgásmico”. De hecho, hay muchos partos en los que las mujeres no llegan a experimentar un orgasmo, pero que durante todo el proceso están en un estado de éxtasis, de placer, que las mantiene en el umbral del dolor3. Sería como echar un polvo de puta madre sin correrte. ¿Ha sido un mal polvo? ¡En absoluto! Por eso, estoy considerando cambiar el nombre al libro. El parto no tiene que llegar al orgasmo para ser una experiencia sexualmente satisfactoria. Quizás está bien quitarnos la presión del orgasmo, pero no sólo en los partos, también en las relaciones.

celebrate

05 mar Womyns’ Ware: Una tienda feminista de sexo en Vancouver

(image)

When and Why was Womyns’Ware founded, and What Do We Believe?

Womyns’Ware Inc. was founded in March 1995 in Vancouver, British Columbia, Canada. It is a woman owned and operated business founded on the tenets of its original two co-owners, who established what they prefer to call a women’s sexuality business as a political statement. The founders share the belief that the most tangible link to the divine is sexual ecstasy, obtainable by all. They believe if people are more in tune and empowered sexually, the world will be a better place. Not just for individuals and their sexual partners but for everyone we come in contact with. People would be happier, healthier, and more clear in their needs and ability to communicate in all aspects of their lives.

Political?

That’s the whole point. If we had different backgrounds, perhaps we’d teach feminist studies, spray feminist slogans on sexist billboards, run for office or write a blog. With the backgrounds that we do have, we decided to create a retail environment to demonstrate what it looks like to celebrate and empower women’s sexuality. We see every advertisement that we run WITH OUT words like “girls girls girls, marital aids, or XXX”, every TV commercial during prime time, every mainstream sponsorship opportunity, our open shop windows located in the heart of a vibrant shopping district, and seat on the community business society as a political act. With every business-to-business, government-to-business, and consumer contact we insist that we can run a Women’s Sexuality business as if we were selling quality sporting goods (or any other common consumer good.)

Quiero ir. Hay algo confuso sobre su política anti porno, como si no hubiera pornografía feminista, pero aquí en Canadá son un poco raros con este tema. Visita su web here.

M6Cesarea

28 feb Brujas cirujanas

(image)

“Las mujeres siempre han sido sanadoras. Ellas fueron las primeras médicas y anatomistas de la historia occidental. Sabían procurar abortos y actuaban como enfermeras y consejeras. Las mujeres fueron las primeras farmacólogas con sus cultivos de hierbas medicinales, los secretos de cuyo uso se transmitían de unas a otras. Y fueron también comadronas que iban de casa en casa y de pueblo en pueblo. Durante siglos las mujeres fueron médicas sin título; excluidas de los libros y de la ciencia oficial, aprendían unas de otras y se transmitían sus experiencias entre vecinas, de madre a hija. La gente del pueblo las llamaba “mujeres sabias”, aunque para las autoridades eran brujas o charlatanas. La medicina forma parte de nuestra herencia de mujeres, pertenece a nuestra historia, es nuestro legado ancestral.
(…) Las brujas vivieron y murieron en la hoguera mucho antes de que apareciera la moderna ciencia médica. La mayor parte de esas mujeres condenadas como brujas eran simplemente sanadoras no profesionales al servicio de la población campesina y su represión marca una de las primeras etapas en la lucha de los hombres para eliminar a las mujeres de la práctica de la medicina”.

Barbara Ehrenreich y Deirdre English: Brujas, comadronas y enfermeras.
Ilustración: Cirujana haciendo una cesárea. Sally Fox: La mujer medieval. Libro de horas iluminado. Mondadori. Madrid, 1989.
Tomado de: “De otra manera”. Cuadernos de educación de adultas, Nº 4. Instituto de la Mujer. Madrid, 2000. Pág. 241.