Fuck the forth commandment (o a la mierda el cuarto mandamiento)

Fuck the forth commandment (o a la mierda el cuarto mandamiento)

Alice Miller sostiene que nuestro ser adulto depende de forma directa de la infancia que hayamos tenido. Que los abusos a los que hemos sido sometidos como niños constituyen la esencia de nuestro ser. Y no habla tan sólo de casos extremos de abuso sexual o violencia física, sino de la forma en la que la sociedad cría a sus hijos, que incluye violencia a otro nivel. Alice sostiene que dejar llorar a un niño solo en su cuna es violencia, que darle una bofetada a un niño es violencia, que la forma en la que “por su propio bien” se castiga a los niños es en extremo violenta. Y que el niño no puede defenderse, y que asimila esa violencia como amor. Alice sostiene que la maldad no es inherente al ser humano, sino que la maldad se gesta en nosotros a través del abuso. Alice dice que el cuarto mandamiento ha hecho mucho daño, que sólo aceptando el daño que nuestros progenitores han infringido en nosotros, seremos capaces de avanzar como personas y no hundirnos en depresiones y psicosis varias.

Alice ha estudiado la infancia de algunas de las personas más crueles del mundo, como Hitler, por ejemplo, cuya infancia se vio marcada por un padre estricto en extremo que martirizó a su hijo hasta el punto de convertirlo en el ser inhumano que sería como adulto. Alice dice que es importante ser conscientes del daño que hemos recibido en nuestra infancia para así no repetir el mismo patrón con nuestros hijos y no continuar el círculo. Y de paso ahorrarnos tantos sufrimientos, adicciones, depresiones, y suma y sigue.

Para ello es fundamental mandar a la mierda al cuarto mandamiento, valga la redundancia: Honraras a tu padre y a tu madre. Ser capaz de hablar y pensar con claridad sobre la forma abusiba en la que fuimos criados (y todos los hemos sido, en mayor o menor grado, porque la sociedad en la que vivimos así lo propicia) es fundamental para poder constituirnos como adultos felices, o mínimamente felices.

Leyendo a Alice Miller y viendo la película de Orgasmic Birth, tras meses de terapia, en esta casa perdida en Canadá donde me encuentro, pienso en las cuestiones de mi vida que me preocupan y llego a tremendas conclusiones:
Desde mi nacimiento sufrí el maltrato de mi madre, una mujer psicótica. Sentí la injusticia que sufrió al quedarse embarazada de mí siendo una adolescente. Desde muy niña me dije que a mí nunca me pasaría eso. Que nunca me quedaría embarazada así. Que nunca sería como ella. Y cerré los músculos de mi útero en una eterna contracción que tendría tres grandes consecuencias en mi vida como adulta.

La primera, un dolor extremo en mi menstruación. La cosa es sencilla, si el músculo está contraído, la sangre no fluye, provocando agudos dolores. La segunda, la dificultad para tener orgasmos, la cosa es muy sencilla también, si no puedo relajar los músculos de mi útero, difícilmente podré correrme. Sólo con personas que han conseguido que me relajara y confiara lo suficiente. Pero el orgasmo sigue siendo un tema complicado en mi sexualidad. La tercera consecuencia es la más práctica: pese a llevar años y años de vida sexual activa y no siempre segura, nunca me he quedado embarazada. Claro, el cuello de mi útero es una fortaleza. Todo encaja.

Una cuarta e hipotética consecuencia sería un parto difícil. De forma instintiva nunca he querido quedarme embarazada porque sabía que el parto sería una experiencia dolorosa en extrema. Políticas reproductivas a parte. Y últimamente me estaba planteando que tal vez no fuera fértil, ya que nunca me había quedado embarazada por error. Pero hoy he unido todos los cabos, llegando a la conclusión de que todo está relacionado. Y que tengo que encontrar la manera de abrirme otra vez, no sé cómo ni de qué manera, pero la encontraré.

9 Comments
  • Pedro F. Pardo
    Posted at 23:30h, 27 octubre

    En realidad el único mandamiento que importa es el quinto, pero las religiones nunca han tenido ningún problema en saltárselo 🙁 http://www.youtube.com/watch?v=pkRYaMiP4K8

  • Alter Higa
    Posted at 13:40h, 28 octubre

    Quzá la única esencia salvable sea una: “Amarás al projimo como a tí mismo”. Recuerdo esa letania en tardes de insufrible catequésis. Si ese es el resumen…la condensación- que yo relaciono con un profundo respeto, de partida- está claro que sobra el resto. Y esa esencia es la más maltratada: la de un amor amplio y generoso.

    Me ha gustado tu post. Acertado y valiente. Me deja un “rumiar” de pensamientos.
    Gracias.

  • Diana
    Posted at 16:37h, 28 octubre

    Yo también estoy segura de que la encontrarás (aún tenemos pendient ese taller de masturbación, querida).

    Me ha venido muy bien que me dieras a conocer a la señora Miller, porque estoy con un capítulo de mi libro que trata sobre el sexo de los niños y de la demonización de ciertas intervenciones adultas en la infancia y la plna aceptación de otras, que bien pudieran ser mucho más terribles. Ahora mismo me pongo a buscar el texto. Gracias.

    Un abrazo uterino,
    Diana

  • C
    Posted at 00:56h, 29 octubre

    Duele leer lo que has escrito porque estoy seguro de que somos muchos los que nos reconocemos de una forma u otra en tu sufrimiento y rabia. Gracias y cuidate.
    (Hace mucho tiempo que te leo, gracias por los buenos ratos que nos das)

  • admin
    Posted at 01:24h, 29 octubre

    Bueno, Diana, he ido avanzando trabajo por mi cuenta… ya te cuento!

    No está nada mal el video del George Carlin, gracias Pedro. El respeto se gana, no se impone.

    Y ya me cuido, ya, me cuesta pero ahí estoy, merci C!

  • pau ros
    Posted at 23:58h, 29 octubre

    Hola maria, es verdad lo que dices; pero tambien esta nuestra libertad de rebelarnos y decir que no, de soltarnos la peluca y gozar!!!

  • admin
    Posted at 05:52h, 30 octubre

    libertad o muerte!

  • Alberto Pérez
    Posted at 18:14h, 05 noviembre

    @ Alter Higa:

    La gente no se quiere una mierda. Mucha gente va con la autoestima por los suelos, y se automaltratan que da gusto.

    ¡Fuck them! ¡Yo quiero que me quieran MÁS que a ellos mismos!