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Sobre la construcción de un punto de vista transfeminista

No puede ser una visión universal y homogénea sino una conexión de voces, una articulación de alianzas que beba de distintas fuentes: el postfeminismo, el postcolonialismo, las teorías postidentitarias, la postpornografía (y post no quiere decir que están de vuelta, porque eso querría decir que no han ido demasiado lejos; sino que surgen de y van hacia un lugar aún no definido). Un punto de vista que se nutra de los conocimientos tallados a partir de experiencias. Moldeado por algo que nos cuesta mucho pensar: una ética que nos guíe y nos recuerde que hemos abandonado las identidades fijas y, con ellas, todo el tinglado montado sobre la familia nuclear, los lazos de sangre, la herencia y la descendencia, y sobre un tipo de amor, el romántico, que tan mal se lleva con nuestra ansias de libertad sexual. No se puede ser puta y santa, madre y libre, pareja y amiga, sin caer en las contradicciones de un lenguaje y unas prácticas que no cohabitan. Coexisten, pero no copulan. Y a veces se dan de hostias.
Un punto de vista transfeminista tiene que surgir de la creación y la circulación, del trabajo colectivo, distribuido y ligado. No podemos intentar poseerlo, apropiarnos de este punto de vista. No es de nadie pero tiene que ser creado por todas.

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Por Helen La floresta en Diario Infame de La Zorra Suprema.…

Los ex con los que todavía salimos

No me refiero a aquellos estupendos ex con los que mantienes sanas relaciones de amistad, que los hay, sino a aquellos ex con los que la relación está a mitad camino entre el noviazgo formal y el amante casual.

Veo a mi alrededor un montón de parejas, que ya no follan, que ya no viven juntas, que ya no son parejas oficialmente, pero que sin embargo desayunan juntas cada mañana, son el sostén emocional mutuo, comparten las decisiones vitales de sus vidas y hasta tienen broncas de novios. Aunque debemos constatar, en este cada vez más frecuente fenómeno, que no se trata de dinámicas recíprocas. A menudo, es una de las partes la que sigue enganchada emocionalmente del otro, o sexualmente, o monetariamente, o como sea. Y el otro está enganchado a que dependan de él, y en el fondo le gusta, porque si no le mandaría a tomar viento.

Y todo esto salpica. Me lío con hombres guapos, listos y fantásticos, pero que me cancelan citas un sábado a las 21h porque su ex ha tenido un ataque de ansiedad (sólo cuando se ha enterado de que habíamos quedado) u otros numeritos similares. Y va en todas direcciones. De repente mi propio ex me mete mano, justo ahora, que acabo de empezar una relación con otra persona.

Yo no sé ya que hacer. Me apetece gritar a los hombres con los que me lío que me da igual si follan o no con sus ex, si viven juntos, si tienen broncas, me da todo igual, mientras que a mí me trate con respeto.

Supongo que el problema no son nuestros ex, sino saber posicionarnos emocionalmente con respecto a ellos frente a nuevas relaciones, no entrar en juegos de poder y sobre todo, por encima de todo, ser elegantes.…