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Más que palabras, entrevista de Celia Santos
Y El piso secreto de Gracia, el inocente punto de vista del sonidista de RTVE en una cómica aparición enmedio de una apacible barbacoa. La fantasía al poder.…
Más que palabras, entrevista de Celia Santos
Y El piso secreto de Gracia, el inocente punto de vista del sonidista de RTVE en una cómica aparición enmedio de una apacible barbacoa. La fantasía al poder.…
«Listen carefully to first criticisms of your work. Note carefully just what it is about your work that the critics don´t like, then cultivate it. That´s the part of your work that´s individual and worth keeping.»
La cita forma parte del libro de David Shields Reality Hunger, un libro sobre el copyright hecho de cientos de citas ajenas. Un libro que habla sobre la realidad y la ficción y la autobiografía como género universal. Un libro que crea un discurso a partir de todos esas citas «no propias», que toman un nuevo sentido, tal como Shields las organiza en su texto.
«Every man´s work, whether it be literaure or music or pictures or architecture or anything else, is always a portrait of himself.»
No sé de quien es la cita. Y no lo voy a mirar en las últimas hojas del libro de Shields donde se señalan a los autores, que fueron incluídas por imposición de los abogados de Random House, y que Shields invita a recortar, mediante unas tijeras, por la línea de puntos.…
Entiende uno que el follar se les hace a algunos tan tremendamente vulgar que, para no sentirse como todo el mundo, se inventan una serie de estrategias intelectuales de cierta complejidad (terminológica, más que nada) que nimben los tradicionales estados de soltería, noviazgo, depresión, polvo de una noche, prostitución, masturbación, coito con personas del mismo sexo, sexo en grupo y demás, de cierto snobismo y distinción.
De ahí que ahora estar casada sea «punk», y tener un hijo sea «gonzo». De ahí que lo de toda la vida siga siendo lo de toda la vida y haya una cuna de bebé esperando la mano que la meza justito a la vuelta de vuestros 30 anys, guapas mías.
Las mujeres, las que piensan, digo, están muy concentradas en hacer del sexo algo distinto a lo que hicieron sus madres, con los resultados reseñados en el párrafo anterior (mi abuela era punk, vamos), y no se detienen, sospechosamente, en alterar el orden fundamental de su vergüenza social, a saber: la importancia de estar buena.
Recomiendo muy especialmente los comentarios: «El postporno son dos cuarentones friquis luchando en un cajón de Nocilla.» «Juan, ¿por qué lees un libro titulado El postporno era eso y luego te extrañas de que sea una mierda?»
Y no se piensen que el individuo es un tipo sin criterio:
«Siempre nos quedarán esos cuatro folios geniales (King Kong Theory) de Virginie Despentes. Y el morbo que nos da la inteligencia de Beatriz Preciado.»
En fin. Qué puedo decir sobre la importancia de estar buena que no se haya dicho ya.…
Estos días me viene a la cabeza una y otra vez el recuerdo de un episodio vivido en mi infancia. Aunque una parte del recuerdo es indescifrable, a la manera de la película de Hitchcock, en la que el protagonista tiene una extraña fobia de la que no consigue deshacerse hasta que consigue encontrar la causa, un suceso traumático vivido en su infancia. (1)
En mi recuerdo yo soy una niña que corre y corre, llorando y gritando de terror. Huyo a través de campos de naranjos, y debía de ser muy pequeña, porque los recuerdo enormes, como un escenario de gigantes. Estoy en las alquerías de Burriana, que es una zona de huertas y naranjos, donde aquel verano pasábamos las vacaciones en una pequeña casita aislada. Mi padre adoptivo, autista, mi madre esquizofrénica, mi hermano y yo. Recuerdo que mi padre se iba cada día a trabajar, regando huertos, por desgracia lejanos, y mi hermano y yo nos quedábamos solos con mi madre, que por aquella época tenía graves ataques psicóticos de extremada violencia.
En mi recuerdo yo corro, huyendo de algo que ha sucedido en la casa, algo que involucraba a mi madre y al terror que por ella sentíamos. No dejo de darle vueltas ahora al hecho de que, en mi recuerdo, no sé donde está mi hermano pequeño, que por aquel entonces sería practicamente un bebé, ya que es tres años menor que yo. Yo corro y corro, siento mi corazón estallar, caigo entre la tierra, me levanto, las ramas de los naranjos me hacen daño, pero yo sigo y no sé a donde llego. Y no me importa saber a donde llego, me importa saber de lo que huyo.
A lo largo de mi infancia he tenido la desgracia de presenciar como mi madre arrastraba por el suelo a mi abuela, o como la levantaba contra la pared sujetándola del cuello. Y a continuación huir, corriendo. Recuerdo las escaleras de la casa donde vivía mi abuela, y las calles de Castellón.
Pero estos últimos días no consigo sacarme de la cabeza el recuerdo de aquel día huyendo a través de los campos de naranjos. Y me doy cuenta de que no sé de qué huyo, y que nunca lo he sabido. Me esfuerzo por volver a aquel momento, y veo a mi madre, gritando, y a mi hermano, llorando. Recuerdo comida, o algo relacionado con la hora de comer, algo relacionado con nuestro apetito, o la falta de él.…
Ponencia sobre representaciones alternativas del sujeto pornográfico a cargo de María Llopis. En Madrid, el día 19 de mayo, a las 11’40h dentro de las jornadas sobre Disidencias sexuales, A continuación de Alira Araneta, de La Acera del Frente. En el Edificio A de la Facultad de Filología y Filosofía, en la Universidad Complutense de Madrid.
Y el próximo jueves 3 de junio, presentación del libro El Postporno era eso en el EACC, Espai d´art contemporani de Castelló. Junto con Lola Clavo y Marianíssima. Una intervención en la pieza de Antonio Ortega dentro de la exposición Avecindamientos Discretos.…
(Haz click en la imagen y espera)
Con el performer Lazlo Pearlman como protagonista.
¡Felicidades equipo Fake Orgasm!…