
Mi mejor amante, por Helena Torres y María Llopis
Foto de Ana Belén Jarrín Morán
Han colgado en Píkara la conversación-entrevista que tuvimos Helena Torres y una servidora el pasado verano: Mi mejor amante. Se ha publicado, en papel, en la antología Relatos Marranos y se publicará también (una versión más corta) en mi libro Maternidades Subversivas. Por cierto que estoy a puntito de terminarlo y mandarlo a editar!
Es un texto fantástico, porque Helena es fantástica. De todas las entrevistas es de las que más cosas me remueven a mí por dentro, de las que me hacen dudar, de las que hacen replantearme todo a mí misma.
H: A mí lo que me chirría de lo orgásmico es que no todas tenemos esa experiencia, por mil motivos que no dependen sólo de nosotras. Mi parto, por ejemplo, estaba superpreparado, estaba pariendo en casa y por eso sé que es verdad lo del orgasmo porque lo viví, pero acabé en un hospital y de orgásmico no tenía nada. Mientras estuve en casa, las primeras contracciones me sorprendieron porque nunca había tenido dolor de regla y no entendía qué pasaba, de dónde venía, qué hacer con eso. Entonces empecé a respirar como había aprendido haciendo kundalini y desaparecí, volé, de repente estaba en otro lugar donde no había dolor ni ruido. Sabía que había gente y sonidos, pero yo no estaba allí. Supongo que esa sensación abre la posibilidad del orgasmo, de que el dolor devenga placer. Por eso, lo que me resulta frustrante al escuchar hablar del parto orgásmico es que se viva casi como una obligación.
M: Sí, entiendo, parece que fuera una obligación, como si no fueses suficientemente cool si cuando pares no te corres. Si lo ves de esta manera, es como que tienes que ser la Superwoman, y cada vez que follas te tienes que correr, y si te corres tienes que eyacular. Esto lo hablamos en el taller, y una de las cosas que hicimos fue cambiarle el nombre: “parto extático” en lugar de “parto orgásmico”. De hecho, hay muchos partos en los que las mujeres no llegan a experimentar un orgasmo, pero que durante todo el proceso están en un estado de éxtasis, de placer, que las mantiene en el umbral del dolor3. Sería como echar un polvo de puta madre sin correrte. ¿Ha sido un mal polvo? ¡En absoluto! Por eso, estoy considerando cambiar el nombre al libro. El parto no tiene que llegar al orgasmo para ser una experiencia sexualmente satisfactoria. Quizás está bien quitarnos la presión del orgasmo, pero no sólo en los partos, también en las relaciones.
helen
fue un placer maría!!! qué ganas de tu libro! nos vemos cuando estéis x aquí
bssss!!!
María Llopis
no veas qué ganazas de tener Relatos Marranos entre mis manos!!!!!!!