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La maternidad en la sociedad capitalista es el esclavismo del siglo XXI

Me ha quedado el título del post un poco tremendista, pero ahora me explicaré y me entenderán ustedes pefectamente. Acabo de ver un vídeo hecho por una empresa de tarjetas de felicitaciones. En el vídeo un bussiness men ofrece un trabajo. Las entrevistas con los posibles candidatos son vía skype. El individuo comienza a describir el trabajo: hay que estar de guardia 365 días al año, noches incluídas. Disponiblidad absoluta y otras lindezas. La cosa se pone fea cuando explica que no hay paga, la gente protesta y se lo toma a broma. Entonces nuestro amigo nos comunica que el puesto está ya ocupado por miles de personas en el mundo: es ser madre.

Yo me he echado a llorar cuando al final la peña le da las gracias a sus mamás y te anuncian unas tarjetas de felicitaciones de esas de «para la mejor mamá del mundo». Solucionado, ¿eh chicos? Tu madre ha trabajado como una esclava durante años por nada de pasta y la forma de solucionar el asunto es comprándole una mierda de tarjeta en el día de la madre.

En las sociedades matriarcales tipo los Mosuo en China o las matrifocales tipo los Minangkabau en Indonesia, las mujeres madres por lo menos tienen una serie de privilegios que como mínimo no las dejan en la situación de completa indefensión en la que te deja el sistema patriarcal capitalista en el que vivimos. Por ejemplo, en los Minangkabau las mujeres son las que poseen la tierra, las madres y las criaturas son las que se quedan con las casas y las tierras fértiles, de forma que una mujer nunca se quedará sola, sin casa y sin dinero con dos hijos a los que criar como pasa aquí, en nuestro in-civilizado pueblo, día sí y día también. Que poner las noticias da ganas de gritar.

Los Mosuo directamente carecen de la institución matrimonial y eso que se ahorran. Las relaciones sexuales son libres y las criaturas nacidas pertenecen a la familia de la madre. Los hombres son padres de los hijos de sus hermanas. Si os interesa el tema, podéis ir a mi portfolio, que algún texto he escrito sobre el tema y más de dos discusiones he tenido también sobre el asunto. La última de ellas en Viena, por cierto, en una charla sobre matriarcados queer que claramente no supe enfocar porque se me tiraron a la yugular. La semana que viene vuelvo a Austria a dar un taller y espero arreglar el desaguisado.

Dice mi apreciada Alicia Murillo que la gente en sus charlas lleva bien lo de exigir un sueldo por las labores domésticas, pero que lo de cobrar por los favores sexuales está más complicado. El problema yo creo que reside en el tabú tan gordo que tiene esta sociedad con la prostitución, y este tema tiene mucho que ver con todo lo que hemos estado hablando, déjenme explicarme.

Señora se despierta a las 7 de la mañana (como tarde) después de una noche movidita, los críos se han despertado 5 veces, así que entre biberones y leches esta persona apenas ha pegado ojo. Le hace una mamadita a su señor esposo, para que se vaya contento al trabajo, luego le prepara el desayuno a toda la familia y lo que sigue pues ya nos lo sabemos, limpieza, compras, médicos, crianza, cocinar, lavadoras. Todos estamos de acuerdo en que esta señora trabaja como una cosaca y que no es justo que el único que «legalmente» trabaje aquí sea el señor, que curra unas escasas 8 horas y luego a casa al sofá.

La cosa se pone todavía peor cuando ella trabaja también fuera de casa, porque entonces tiene jornada doble / completa y la situación es ya desesperante. Esta es la realidad de millones de mujeres por estos lares en esta rabiosa y fustrante actualidad.

Y estamos muy lejos, o a lo mejor no tanto, de que esa persona tenga una salario por el curro que se mete, y que se considere que todo ese trabajo físico desmedido tenga una compensación económica en un mundo capitalista. Eso o cambiamos de mundo. Y esa mamada, o ese abrirse de piernas sin ganas a última hora del día después de una jornada non stop, también es trabajo. Son cuidados, igual que son cuidados atender a los hijos y cocinar y poner lavadoras y limpiar la casa y levantarse a las dos de la mañana y a las tres y a las cinco a atender el llanto de un niño enfermo.

Ya basta por dios. Con todo esto del Verkami del libro de Matenridades Subversivas, la atención se ha centrado un montón en lo de los partos orgásmicos y la lactancia orgásmica, supongo que porque es vistoso, y mediático. Anda, una guarrilla que se corre al parir, si es que el vício no tiene límite… Las mujeres en esta sociedad no hacen eso, ellas paren, friegan y crían con el dolor y el sudor de su frente. Eso sí, sin sueldo. Esclavismo se llama. Espero que el libro se publique y se digan un par de cosas bien dichas, con la ayuda de un montón de personas muy potentes y de todos ustedes.

PS Y de regalo, un link a un buen artículo sobre el origen del día de la madre y las sabias palabras sobre dicho artículo de Rosario Hernández Catalán:

«El filicidio y el matricidio vertebran, por mucha desgracia, la Historia. Aquí tenéis a la feminista Julia Ward llamando a una alianza de madres contra la guerra, porque la guerra es el gran filicidio (asesinato de lxs jóvenes, de lxs hijos) y el gran matricidio (asesinato masivo de la obra de la madre). La guerra la diseña en el despacho el Patrix, la gerontocracia (gobierno de viejos) patriarcal. Y pensad en lo significativo que resulta que se llame infantería, de infantes, al cuerpo de choque de un ejército. La gran Victoria Sau en su Diccionario Ideológico Feminista, en la entrada «Guerra» os iluminará sobre este asunto.»


María Llopis

El trabajo de María Llopis se mueve en diferentes medios y soportes, como la fotografía, el vídeo y el live art performance. Desarrolla una visión alternativa propia de la identidad sexual y de género siempre partiendo de un fuerte posicionamiento político feminista. Llopis está en la actualidad escribiendo un libro titulado Maternidades Subversivas y que tratará los temas de parto orgásmico, pornografía feminista y maternidad, maternidad transexual y trangénero, y partenogénesis, entre otros.

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