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Un parto en la naturaleza

Basta ya. Me han mandado este vídeo mil personas, mil veces. Lo hacen con todo el cariño del mundo y yo se lo agradezco enormemente. Pero cada vez que lo recibo pienso lo mismo: qué horror!. Y por varias razones. La primera y más importante es que es no es un buen parto en absoluto.

Cuando sale la cabeza de la criatura a la madre le da miedo que se caiga al agua, ya que no hay nadie para cogerlo (y sí para grabar, ya les vale) y entonces se bloquea y se tumba y se queda el parto a medias, ya no hay pujos y tiene que acabar de sacar la criatura un señor.

Sufro cada vez que lo veo. El espacio es precioso, por supuesto, me encanta la idea de parir en plena naturaleza y sin matronas, pero me fastidia que no haya una persona, matrona o no, para coger al bebé cuando sale. También me fastidia todo el mogollón de gente que hay alrededor y me fastidia que se esté grabando. Yo soy de la escuela de Odent, que sostiene que para que un parto vaya bien, igual que en cualquier otro proceso fisiológico, la mujer necesita intimidad y no sentirse observada. Una cámara de vídeo grabándote el coño no es el ideal de la discreción, vaya.

Por supuesto que si comparamos este parto con las carnicerías que suceden a diario en los hospitales de este país, pues sí, yo firmo, es un parto estupendo. A mí me encantaría parir en una playa solitaria…


María Llopis

El trabajo de María Llopis se mueve en diferentes medios y soportes, como la fotografía, el vídeo y el live art performance. Desarrolla una visión alternativa propia de la identidad sexual y de género siempre partiendo de un fuerte posicionamiento político feminista. Llopis está en la actualidad escribiendo un libro titulado Maternidades Subversivas y que tratará los temas de parto orgásmico, pornografía feminista y maternidad, maternidad transexual y trangénero, y partenogénesis, entre otros.

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