“Una mujer con un blog”

“Una mujer con un blog”

Ando estos días triste por todo el barullo que se ha montado en internet con el tema de mi post sobre Ana Álvarez-Errecalde. Por mucho que releo y releo el post no puedo ver un ataque directo hacia su persona y mucho menos hacia su obra. No puedo entender el degradante trato recibido por parte de la artista y una serie de personas en las redes sociales.

Uno no se acostumbra nunca a que le odien. No te acostumbras a que te envíen mensajes, a veces anónimos, llenos de rencor y reproches por parte de personas a las que ni siquiera conoces. Por desgracia lleva sucediéndome desde hace más de 10 años, desde que empecé con mi trabajo con Girlswholikeporno.

Ana Álvarez-Errecalde habla de mí como “una mujer con un blog”, cuando conoce mi nombre y mi trabajo desde hace años como poco. Siento el desprecio de esta afirmación y me duele, porque yo sí respeto su trabajo y el de toda artista que trabaja desde el feminismo con sinceridad y valentía. Pero respetar el trabajo de una persona no supone para mí que no pueda realizar críticas y que todo lo que produzca esa persona me tiene que parecer fantástico absolutamente. No. A veces hago críticas.

Yo creo que es saludable hacer críticas al trabajo de otras personas, tan saludable como que nos las hagan al propio.

Por otra parte me sigue sorprendiendo que la gente se diriga a mí como si nos conociéramos. Me pasa mucho. Me envían mails solicitando todo tipo de cosas y me saludan en eventos, como si fuéramos amigos de hace años (o enemigos acérrimos). Yo no conozco a estas personas. Cuando les pregunto, me responden que me han visto dar una conferencia, o que siguen mi blog y que por lo tanto nos conocemos. Y hasta se ofenden si no conozco sus nombres.

Me confunde tanto la amabilidad de los extraños como su odio exacerbado y manifiesto hacia mi persona.

Creo que he empezado a pensar en todo esto a raiz de los ridículos artículos sobre el odio a Anne Hathaway que me he ido encontrando en la prensa esta mañana. Por lo visto ya es una moda en Estados Unidos, Hathahate lo llaman. Y como se acerca el día de la mujer, y todo está plagado de eslóganes feministas, pues pienso en si la forma que tenemos de odiar a las mujeres y manifestarlo en público a los cuatro vientos no es una forma de sexismo más. Hago el juego que propone Virginie Despentes en King Kong Theory de sustituir el femenino por el masculino, escojo a Brad Pitt, y por supuesto me encuentro con que todo ese odio mediático volcado hacía un actor no tendría sentido ni lugar.

¿Sería posible mantener nuestra visón crítica del mundo como mujeres y al mismo tiempo no caer una y otra vez en odios a título personal entre nosotras? Me gustaría pensar que sí.

Erika Irusta hace una bonita reflexión sobre el tema en El Camino Rubí. Se la recomiendo.

PS

A continuación copio y pego un fragmento del libro El Postporno era eso que resulta pertinente en esta reflexión:

“Ayer, finalmente, fuimos a ver la exposición de Ana Álvarez-Errecalde y me probé uno de sus vestidos estampados con cuerpos de mujer. Resulta divertido verse enfundada en otra piel. Yo escogí un cuerpo con tetas enormes y pelo rubio largo. Había muchísimos cuerpos para probarse, de mil tipos diferentes de mujer: jóvenes, mayores, altas, bajas, con tetas gordas o pequeñas, pero ninguno trans, nada de ambigüedad. Eché de menos un traje con coño pero sin tetas, con la marca de la operación quirúrgica en la base de los pezones. O con polla y tetas, o con un clítoris gigante sobresaliendo de entre los labios vaginales. Mientras yo criticaba la falta de una visión política queer de la pieza, a X. le dio morbo verme con el traje y se puso a fantasear con cortarle un tajo entre las piernas y follarme con él puesto. Nos lo llevamos.”

En ocasiones he obrado de forma equivocada y es lógico que la gente lo recuerde con dolor. Ana Álvarez-Errecalde me ha dado la oportunidad de enmendar un error cometido en el pasado y por ello le estoy muy agradecida.

5 Comments
  • Marianissima
    Posted at 14:14h, 07 marzo

    Yo tampoco entiendo demasiado ese amor y odio extremo por parte de gente desconocida. Solo se me ocurre que hay un gran problema general en manejar emociones y sentimientos y y un gran fracaso a la hora de procesarlas o entenderlas en silencio, quiero decir, sin dejar que el ruido (casi siempre exterior) interfiera. Cuanto al post anterior, no me ha parecido absolutamente nada ofensivo! De hecho, con tu critica la imagen gana más por que se abren discusiones!
    Desde aquí te mando mil besos,

    Mariana

  • Maria Llopis
    Posted at 15:09h, 07 marzo

    Gracias Marianissima!

    Tus palabras me tranquilizan. Justo acabo de censurar un comentario con insultos graves y me había quedado temblando…

  • Alberto Pérez Pérez-Duque
    Posted at 21:17h, 07 marzo

    Como odio decir que ‘la gente esto’ o ‘la gente lo otro’ lo pondré en primera persona: nos sentimos muy mal cuando nos critican nuestro trabajo, y suele costar asumirlo como un diálogo de ideas y estéticas, y no como un ataque personal.
    Sucede en los temas más nimios, mucho más cuando los temas escogidos por Ana Álvarez-Errecalde y tú misma son tan delicados, tan personales y con una implicación política y emocional tan elevada. Y con un enfoque tan dispar, me atrevo a decir.

    Y aparte, sí: hay mucho gilipollas en internet volcando odios y miserias sobre gente a la que no conoce. Como mujer, como activista, eres un blanco muy fácil. Es un consuelo de mierda, pero te diré que casi todas mis conocidas activistas con blog tienen experiencias similares, más virulentas cuanto más incómodo es el tema que tratan.

    Borra los comentarios de mierda, o guárdatelos para un día hacer un top 100 del odio.

  • Maria Llopis
    Posted at 11:28h, 14 marzo

    Disculpa el atrevimiento de escribirte y aún más por escribirte algo tan largo. A raíz de la polémica que dices que ha despertado tu post “el nacimiento de mi hija”, iba a comentarte con mi opinión pero me he alargado tanto que me ha parecido que no era adecuado como comentario.

    No sabría describir las fotos, te dejan con la mirada clavada. Gracias porque he podido verlas. Para mi son valiosas. Y nada que objetar a quién decidió dedicar el tiempo tras el parto a realizarlas.

    Respecto a tu texto a mí también me sorprende que haya sentado tan mal. Pienso que quizás porque en sí no es ofensivo pero hace lo mismo que solemos denunciar: nos dice lo que debemos y lo que no debemos hacer, lo que está bien y lo que está mal, por autoridad no de quién nos habla sino de la propia salud. Qué pesadez, que si hacer tal cosa es perjudicial, que si lo saludable es hacerlo como digo yo, que si no me haces caso te condenas al infierno de lo dañino. Quizás por eso provoque rabia. Incrementada por el hecho de la, digamos, cierta autoridad con la que te puedes revestir tú en estos foros: yo sí que os traigo la verdad de la buena, confiad en mí, soy de las vuestras, mis valores son los vuestros, es desde ellos y a su favor que os digo que lo saludable es como yo propongo (que tú no dices todo esto, eh?, es el “aura” que te da tu trayectoria, involuntaria).

    Y, sin embargo, tu propuesta a mí me resultaría sugerente (que no es lo mismo que decir que yo también emplearía el tiempo de después del parto para realizar tu propuesta, se puede vivir ese tiempo de tantísimas maneras, algunas indeseables, muchas otras sin más, otras pasan por hacer de él un tiempo especial o mágico, otras por emplearlo para crear una obra de arte, etcétera).. Bueno, que decía que me resultaría sugerente si se fundamentara y sostuviera en otros valores y se expresara de un modo más abierto, libre, personal. Ya vale de mantener la salud en la categoría de supremo valor. ¿Es de veras la salud tu valor supremo? El mío no. Aparte de que cada gurú la entiende y defiende a su particular manera (une te dice que lo saludable es esto, la otra lo contrario, etcétera, en esa locura vivimos (y con los temas relacionados con embarazos, partos y crianzas con especial empeño por parte de muchísima gente que trata de convencer al resto de que la saludable es su manera y el resto muuuuy perjudicial y eres lo peor de lo peor si no sigues su santo criterio de salud). Cuanto mejor sería, por ejemplo, que compartieras con nosotras el entusiasmo que te provoca una nueva propuesta (la de vivir como mágico el tiempo de después del parto, la de reservárselo para una, la de tratarlo como algo intimo…).

    Ok, se percibe tu entusiasmo. Pero, ¿por qué te provoca semejante entusiasmo? ¿Por saludable? ¿¿Por lo insano de comportarse de otra manera?? Bop!, para mí ahí pierde todo interés. Mucho más sugerente sería que hablaras sobre, por ejemplo, tu decisión de vivir el tiempo de después del parto como un tiempo mágico que te reservas para ti, no quieres intromisiones, no quieres palabras ni fotos sino únicamente sentir, celebrar tu poder creador, tu fuerza animal, el nacimiento del nuevo ser…en un silencio y recogimiento reverencial.

    O vivir ese tiempo como un tiempo de descanso, se ha realizado una gran hazaña, ahora reconozcamos el mérito, el esfuerzo, el trabajo, y un derecho a descansar, a disfrutar del logro, tranquila y en silencio. (un derecho, no un imperativo de salud),

    Yo qué sé, pero que tu ritual sea expresión de valores que podamos compartir contigo. Es la diferencia entre quién propone ondear una bandera como muestra de respeto a la patria, el rey, la constitución y quien propone ondearla como expresión de un anhelo de justicia y movilización popular. Y es la diferencia entre quién pretende imponer como obligación el ondear la bandera (“si deseas justicia debes ondear esta bandera hoy a las siete, si no lo haces estás contra la justicia, terrible!”) y quién la ondea y sugiere al resto que le acompañen, no impone, sólo propone: alcemos hoy nuestras banderas a las siete y dejemos que la emoción de hacerlo nos fortalezca, sostenga, impulse.

    Se me ocurría al leerte. A saber…

    Espero no sonar excesivamente critica (en un sentido negativo), valoro mucho tu trabajo. Y también que es por tu texto que me haya parado a pensar en este tema.

    Eunate

  • Maria Llopis
    Posted at 11:33h, 14 marzo

    Quería responder a este comentario, pero no quería hacerlo en privado, porque me confunde intercambiar mails con personas a las que no conozco más que por el blog.

    La cuestión, Eunate, es que sí es una cuestión de salud, más allá incluso: es una cuestión de vida o muerte. Es cuestión de sufrir el resto de tus días serios problemas médicos que interferirán con tus relaciones sexuales, con tu movilidad, con tu salud en general.

    Me dices Eunate que la salud no te importa. Es tu elección personal. Pero que sea eso, una elección personal, y no una consecuencia de nuestra ignorancia, de un sistema médico que no funciona y que nos engaña con patrañas sobre nuestros propios cuerpos.

    Gracias.