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El hotel Hilton y las compresas

Era el mes de diciembre del año 2010 y Londres estaba nevado. Nos quedábamos a dormir en un hotel de tres estrellas muy mal puestas en Paddington, cortesía de la empresa en la que Dani entraba a currar. El lunes era su primer día de trabajo. El lunes por la noche empecé a sangrar. Le dije que no se despertara, que no era la primera vez que abortaba y que no había mucho que hacer. Abortar en casa es sencillísimo, no sé por qué las mujeres se van al hospital a hacerlo, el cuerpo sabe lo que tiene que hacer.

Sangraba como una fuente en el entorno inmaculado de la habitación de hotel, intentando no dejarla como una carnicería, gastando una compresa tras otra. He leído después que lo mejor en tales circunstancias es sentarte en el wc y quedarte ahí, es más práctico. En mi primer aborto tuve el privilegio de estar en una playa solitaria, así que no tuve que preocuparme por tales simplicidades. Pero ahora estaba en una jodida habitación de hotel londinense y a las 4 de la mañana me quedé sin compresas y sin papel higiénico. Llamé a recepción, pero todo el mundo hablaba en ruso y a duras penas conseguí que me subieran un triste rollo de papel higiénico.

Como me había metido un montón de pastillas para aliviar el dolor, supongo que me dio un subidón de energía y procedí a vestirme con toda la ropa que encontré por nuestras maletas: varios pantalones, botas, chaquetas superpuestas, gorros, bufandas. Y salí a la calle a buscar compresas. Bajo 0. Nevando. 4 de la mañana. Londres Paddington. En mitad de mi propio aborto.

Por supuesto no había ni dios en las calles. El único edificio que parecía albergar algo de vida era el hotel Hilton, así que allí me dirigí. Con mi inglés con acento español intenté explicarle al jovenzuelo de recepción mis necesidades. El problema es que yo no sabía como se decía compresa en inglés, y tenía algo de urgencia la cosa, así que no quiero ni pensar en las barbaridades que dije para hacerme entender. El caso es que el chaval me contestó que muy cerca había una tienda que abría 24 horas. Perfecto.

Allá que me fui. Había gente dentro, y cajas en el suelo. Pero las puertas estaban cerradas. Empecé a aporrear la puerta y hacer señas pero pasaban de mí. Hasta que no pudieron seguir haciéndolo y me dejaron entrar y volví a explicar no sé cómo lo que necesitaba y por fin compré dos paquetes de compresas. Me volví al hotel y seguí con lo mío. Dani dormía como un ángel.


María Llopis

El trabajo de María Llopis se mueve en diferentes medios y soportes, como la fotografía, el vídeo y el live art performance. Desarrolla una visión alternativa propia de la identidad sexual y de género siempre partiendo de un fuerte posicionamiento político feminista. Llopis está en la actualidad escribiendo un libro titulado Maternidades Subversivas y que tratará los temas de parto orgásmico, pornografía feminista y maternidad, maternidad transexual y trangénero, y partenogénesis, entre otros.

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