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Spanish magazine Penthouse on Postporn this month of february

El Penthouse de este mes en españa lleva un reportaje sobre postpornografía que no deja de ser un buen artículo sobre el tema.
Y eso es raro.

«Yo no tengo ningún tipo de moralidad y creo que es la tónica de las personas que trabajan en postporno», asegura María Llopis. Negar nuestras fantasías, incluso las más oscuras, es una traición a uno mismo. Para la autora, la sexualidad es una puerta abierta a nuestros traumas y aquello que consideramos aberrante en nuestro día a día puede erotizarnos en nuestro anárquico imaginario sexual. «Yo no estoy a favor de la violación, pero tampoco estoy en contra de representar la violación en una película porno, porque es una fantasía». Para Ziga, el ser claro con uno mismo es fundamental: “Lo políticamente correcto para cada uno
es una cosa; primero acepta tus deseos y luego vemos qué hacemos». De esta forma, si el arte y la videocreación son espejos de nuestro interior, maneras exorcizar nuestra alimañas heredadas, el postporno es liberación, e invita a expertos y profanos a investigar en sus filias, sus frustraciones…
La manera en que se da cuerda a un teatro de marioneta en donde hombres y mujeres «legítimos» quieren dejar de serlo para, simplemente, ser ellos mismos.

Me encanta lo de Yo no estoy a favor de la violación. Por si había alguna duda. Para leer el artículo al completo, acudan a su quiosco más cercano. O aquí.


María Llopis

El trabajo de María Llopis se mueve en diferentes medios y soportes, como la fotografía, el vídeo y el live art performance. Desarrolla una visión alternativa propia de la identidad sexual y de género siempre partiendo de un fuerte posicionamiento político feminista. Llopis está en la actualidad escribiendo un libro titulado Maternidades Subversivas y que tratará los temas de parto orgásmico, pornografía feminista y maternidad, maternidad transexual y trangénero, y partenogénesis, entre otros.

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