La Navidad y yo
Lo mejor de las navidades son los anuncios de perfume. Hay tantos. Y todos me recuerdan a él. En 15 segundos en la tele, en los anuncios luminosos en el metro. Todos esos chicos deseantes que aparecen en pantalla y que empapelan la ciudad son él para mí. En su persona encarna todo lo que nos quieren vender: la juventud, el amor y el deseo, en un frasco.
Me obsesiona uno de Paco Rabanne, 1 Million, se llama. Un chico alto y delgado, como él, con unas manos de dedos largos y preciosos, como los suyos, que a cada chasquido de sus dedos obtiene todo lo que desea: una maleta llena de dinero, un coche muy caro que arranca, una mujer a la que se le cae el vestido a los pies. Como él, que sólo tiene que mover sus dedos para obtener todo lo que quiera, incluída a una servidora.
vik
a mi tb me ha encantado el chico del anuncio