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Soy un macho

A medida que voy acumulando novios y amantes me voy dando cuenta de lo que ya intuía hace tiempo: soy un macho. Entiendo los comportamientos sexistas y egocéntricos de los machos.
Los entiendo demasiado bien.

Entiendo a las culturas que privilegian la virginidad de la mujer, porque yo me muero de gusto cuando rompo la virginidad de mis amantes. Y no estoy hablando sólo de la primera penetración, hay muchas primeras veces para todo tipo de prácticas sexuales.
(Qué os voy a contar a vosotras, querido público, que sois unas expertas).
Me siento todo un conquistador, rompiendo la inocencia de las vírgenes, sintiendo ese placer difícil de explicar con palabras, es casi como una droga, engancha.

Entiendo a todos esos cerdos machistas que no soportan que su mujer tenga un trabajo con responabilidad. Mirando hacia atrás me doy cuenta de que mi relación con mi exnovio empezó a hacer aguas cuando le nombraron director de un centro de arte. Sobre todo cuando empezó a ir bien. Odio ser «la esposa de». Odio que haya algo más importante que yo para él. Odio que no podamos ir aquí o allá cuando yo quiero, porque las responsabilidades del trabajo son mucho más importantes que mi persona.

Me encantaría ganar lo suficiente como para poder mantener a mi hombre, y tenerle disponible siempre que quiera: mañana nos vamos de viaje en bici por Sicilia, sin fecha de vuelta, mínimo tres meses, prepara las alforjas cariño. Y tenerle disponible también para criar a los niños, que dan mucho trabajo. Éste es un tema que me preocupa últimamente. Los niños son deliciosos, pero es un currazo criarlos. Así que me estoy planteando cual sería la mejor forma de hacerlo. Y el plan de papá llega por la noche del trabajo cansado, les hace un par de gracias y al día siguiente ahí estás tú sóla con la mastercard y los niños no me acaba de convencer.

Si al final tendrían razón las Mamberas cuando me echaron de la casa feminista barcelonesa por el video de El Belga.


María Llopis

El trabajo de María Llopis se mueve en diferentes medios y soportes, como la fotografía, el vídeo y el live art performance. Desarrolla una visión alternativa propia de la identidad sexual y de género siempre partiendo de un fuerte posicionamiento político feminista. Llopis está en la actualidad escribiendo un libro titulado Maternidades Subversivas y que tratará los temas de parto orgásmico, pornografía feminista y maternidad, maternidad transexual y trangénero, y partenogénesis, entre otros.

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