Ir al contenido principal

Mes: septiembre 2008

En la Virreina, qué lujo

El próximo jueves 9 de octubre tengo una mesa redonda sobre Postpornografía junto con Gabriela Wiener, autora de Sexografías, Juan Francisco Ferré, autor de I love you Sade y Javier Montes, co autor de La Ceremonia del Porno, premio XXXV Anagrama de Ensayo.
El congreso se llama Neo3 y a pesar de este nombre tan futurista es un encuentro entre creadores de diversas disciplinas para discutir sobre los puntos confluyentes entre cultura mediática y estrategias narrativas.
Está organizado por Eloy Fernández Porta, autor del último texto del libro Odio Barcelona. Será en el Palacio de la Virreina, en Barcelona.…

Esta noche, pelea de perras

Me comunican que esta noche en el CREA, que no sé muy bien que es pero parece interesante, hay un cambio de programa. A las 22h tendrá lugar una pelea de perras en celo. No son perras cualquiera, son DIANA J. TORRES AKA PORNOTERRORISTAy MAJO PULIDO de POSToP.

Nos aseguran rabia y carne para todas. Para todas las que esteís en Barcelona, claro, porque yo estoy desterrada en Benicassim cual ruso antisistema enviado a Siberia.

En CREA – La cosa Nostra – Calle Beret #83 – 22h
Metro Vilapicina, no está tan lejos como parece ;-)…

Mañana en Bombay

Tejal Shah, Lethargy, 2007-08, archival digital photograph, 139x180cm

Please join us for the preview on Friday, September 26, 2008, 7-9 pm

Anxious as the visual arts equivalent of playwright Peter Handke¹s Offending the Audience (1966) may seem a tad hyperbolic, but rest assured it is anything but. With this exhibition one intends to mobilise Fluxus-like shenanigans, and by extension undercut the pristine and ritualised viewing process.

In the exhibition, the curator undergoes a makeover and transforms into the eponymous arbiter from the game Simon Says. In this newly comprehended role as Simon, the curator contrives the viewers¹ discomfort by compelling them to scrunch their eyebrows, scratch their heads, re-adjust their stance and the like. Anxious endeavours to challenge and offend the audience by bringing them face to face with a project that may just as well have transpired while Simon was sleeping. Be that as it may, certain queries are raised, albeit inadvertently. 2 drawings + 4 photographs + 11 paintings = 10 artists. This be the equation. Paintings, photographs and drawings are the chosen ones because their two-dimensionality has a default distance setting, which drops out of favour when read in relation to sculpture and installation.
Recently, Simon had enunciated the idea of post-visuality. The concept was predicated on the proposal that fatigue has drained the visual.
With late-capitalism essaying the spoilsport for the most parts, the connect between the visual stimuli and its receiver has eroded and each image is received, if at all, as a dormant creature (1). The prospering visual arts economy has encumbered the image by making it severely complacent. Emboldened by wealth, seduced by reckless attention and embroiled in the ideological excess of the global image economy, the object has witnessed a depletion of its anxiety reserves and a centre staging of its newfangled hubris.

It would be near impossible to curtail these image crises and their impetuous spiralling out of control. But in adopting a two-pronged strategy of obstruction and castigation, Anxious attempts to occasion an intervention. The excessively haphazard display strategy clearly intends to impede the viewing process. The absence of identificatory scaffoldings such as name, title, and date markers and even the remotest ekphrasis ­ also adds a new leg to the obstacle race. In the exhibition, the works are purposefully presented in a hollow way and their intertextuality is never delivered on a platter as an easily sort-outable schema.

Gitanjali Dang
Bombay, September 2008

Notes:1 Gitanjali Dang, postvisual world (Catalogue essay, 2008)
Gitanjali Dang is an independent curator and critic.…

Lo mejor del verano

Ha sido mi padre. No mi padre biológico, no, que en paz descanse y al cual sólo vi una vez en mi vida cuando me daba la hostia consagrada. Él era el señor cura del pueblo y yo tenía 16 años. No. Me refiero a mi padre político, mi padre adoptivo, el que me dió el apellido que ilustra este blog y que tantos problemas me está dando ahora para conseguir mi certificado de nacimiento.

Yo pensaba que no quería a mi padre. Ni siquiera me refería a él como mi padre desde que supe que no era mi padre, con 7 u 8 años. Mi madre me lo dijo de la peor manera posible, entró en el baño cuando yo estaba sentada en la taza y me lo dijo. A día de hoy no soporto que nadie me hable cuando estoy en el baño. Mi madre me torturó con historias truculentas de sexo y miserias que yo a penas comprendía. Un par de años después me fui de casa. A los 10 más o menos. Una madre esquizofrénica con ataques violentos reiterados y un padre que en realidad no era mi padre y que además tenía y tiene un retraso mental grave, no era un hogar, era una pesadilla. Durante todos estos años yo he creído que no le quería. Sentí pena por él cuando murió mi madre, porque en sus últimos años ella estaba mejor, la medicación le sentaba mucho mejor y estaban muy unidos en sus rutinas de ir a tomar cafés a los bares y paseos por la playa. Siempre recordaré las visitas que hicimos a los pocos días de su muerte mi hermano, mi padre y yo a los bares que frecuentaban. Nos veían entrar sólos, sin ella, con esas caras de funeral y antes de que abriéramos la boca ya sabían que algo había pasado. Nos daban el pésame y nos invitaban a donuts.

Mi padre ha entrado este verano en una residencia para ancianos. Está muy enfermo y necesita atención las 24 horas del día. Yo estaba contenta de que hubiéramos conseguido plaza, por fin, en una residencia de Vila-Real. Pero cuando por fin entró, sentí algo removerse en mis entrañas. Tuve miedo de que se sintiera abandonado, de que no estuviera bien. Y me encontré a mí misma recorriéndome un montón de kilómetros con mi bici para ir a buscarle y decirle que si no estaba a gusto en ese sitio que me lo dijera, que yo me lo llevaba a donde él quisiera.…