Me habría encantado encontrarme, más aún en un libro titulado “Maternidades subversivas”, con una entrevista a una madre, quizá con trastorno bipolar, quizá con esquizofrenia, quizá, como yo, con trastorno límite de la personalidad. Con un diagnóstico de una enfermedad mental grave y que, aun así, hubiera elegido ser madre, y que lo hubiera conseguido y ahora viviera una maternidad con problemas cotidianos, como cualquier otra, pero con satisfacciones y viviéndola de forma positiva para ella y el o la pequeña. ¿Qué hay más subversivo que pasar por encima de un diagnóstico que desempodera y estigmatiza?, ¿de un psiquiatra que probablemente contribuya a ese desempoderamiento aun sin querer (“si no eres capaz de cuidar de ti, ¿cómo vas a cuidar de un bebé? ¡No seas irresponsable!”)?, ¿qué maternidad más subversiva que la de la mujer que hace caso a su instinto y se plantea el inmenso reto de ser madre a pesar de sus problemas de salud mental, contando con un entorno afín en el que apoyarse si hace falta, y pasando hasta por el hecho de dejar la medicación en un embarazo bajo seguimiento, pero sin echarse atrás sólo porque el autoestigma la ha minado y ya ella cree, también, que no podrá nunca ser buena madre? ¿No es el estigma y el autoestigma (que por desgracia alimenta también este libro, seguro que sin ninguna mala intención) la manera actual de esterilizar a las mujeres con problemas de salud mental?
Artículo de Marta Plaza, Quiero ser una (buena) madre.
Gracias Marta por este artículo tan necesario. Tomo nota y comparto todo lo que expones. Creo que hablamos de temas distintos. Las enfermedades mentales son amplios temas con muchos matices. Yo me refiero en mi libro a una persona (mi madre) que tenía una enfermedad mental tan grave que suponía no ya que no pudiera cuidarme, alimentarme, o llevarme al colegio (que no podía) sino que nuestra vida corrió peligro en varias ocasiones. Mi madre tomaba tanta medicacion que no sabía ni como se llamaba, ella no estaba capacitada de ninguna forma para cuidar de un bebé ni de un niño. Ni de sí misma.
Creo que tú estás hablando de algo muy distinto. Considero que una persona capaz de reflexionar sobre su maternidad, sobre su enfermedad, sobre sí misma, como tú o yo hacemos, estamos perfectamente capacitados para maternar.
De hecho el que esté tan sano, que tire la primera piedra.…