Reflexiones peregrinas sobre los vientres de alquiler
Las mujeres ricas pagan a las pobres para que gesten y paran a sus hijos biológicos en sus úteros. Porque hablemos con propiedad, son úteros de alquiler. Es la esclavitud del siglo XXI.
Menuda locura. Una mujer paga a otra por gestar su óvulo, fecundado con el esperma de su esposo. Nos aseguramos la continuidad genética, que sea de buena familia, de nuestra familia, pero nos ahorramos tener que pasar por todo un embarazo, engordar, el parto, qué pereza. Mejor le pago a una sirvienta para que me lo para ella. Total, con dinero todo se puede. Con dinero y gracias a la medicina, claro, que no olvidemos que son los grandes beneficiarios de todo este tinglado. Ellos se llevan cifras tremendas por fertilizar el óvulo de la señora rica y por instalarlo en el útero de la esclava. Dicha esclava a penas se lleva un 30% del coste total de la intervención.
Es la maternidad del siglo XXI, las mujeres del futuro (y del presente, porque esto es ya una realidad) no tendrán que menstruar porque tomarán pastillas para no hacerlo, no tendrán que quedarse embarazadas y parir porque podrán pagar a otra para hacerlo. Y así mantener una figura bien delgada.
En la actualidad nos venden el proceso como una alternativa a la infertilidad. Y aquí me hierve la sangre, chicas. Porque la infertilidad no es un problema real sino una necesidad creada por la sociedad de consumo. De infertilidad no murió nadie. Siempre se puede adoptar, se puede tener niños en acogida, puedes tener sobrinos o puedes, sencillamente, no tener hijos.
Mientras tanto siguen investigando para gestar criaturas en laboratorios, fuera del útero. Sueño dorado de la medicina occidental: esa es la batalla final, el éxito del patriarcado será absoluto cuando consigan encontrar la fórmula para criar soldados/esclavos/consumidores en laboratorios, fuera del útero y ajenos al amor físico. …






