Aquellos maravillosos ex: Benjamin Stalder

Aquellos maravillosos ex: Benjamin Stalder

Cuando Benji y yo nos conocimos teníamos 20 y 24 años respectivamente. Él acababa de dejar la heroína y yo estaba hecha una punky sin remedio. Habíamos aterrizado los dos en Valencia sin un propósito determinado y un supuesto intercambio de idiomas, castellano-alemán, nos llevó a una relación que duraría varios meses y que me aportaría unos conocimientos muchos más valiosos y preciados que la lengua de Goethe.

Nos volvemos a encontrar 10 años después, en Canadá. En un pueblo perdido en la nada llamado Brockville, a sólo dos horas en tren de Montreal, donde he impartido un taller postporno en un festival de arte. Los azarosos caminos del destino.

Durante estos años hemos estado ocupados. Benji volvió a Suiza, su tierra natal, y a la heroína. Después de varios años trabajando para SwissAir, el 11-9 llevó a la quiebra a la compañía (por la prohibición de volar durante dos días) y se llevó por delante su lucrativo puesto de trabajo en la barra del bar del área VIP. Servía copas y pasaba coca al personal de vuelo.

Varias detenciones después y con un juicio por delante que vaticinaba años de ingreso en prisión, Benji decidió escapar a Canadá y empezar una nueva vida. En Toronto siguió metiéndose su habitual mezcla de heroína y coca, durmió en la calle a 20 grados bajo 0 y estuvo a punto de no contarlo, hasta que un buen día, asustado ante la posibilidad más que real de morir, ingresó en una clínica de rehabilitación en un pequeño pueblo llamado Brockville, desde donde escribo estas líneas. Ahora lleva 5 años limpio, ni drogas duras, ni porros, ni alcohol. Lo único que no ha podido dejar es el tabaco. Tiene su propia casa, su propio jacuzzi, su propia cama de agua y su propia tele de plasma. Y está estudiando ingeniería informática con una beca del estado canadiense. Eso se llama no perder el tiempo.

Yo estoy contenta de tener unas vacaciones libres de drogas, últimamente están demasiado presentes en mi vida. Y hasta el tabaco me supone una carga, sobre todo para mis torturados bronquios, así que decido dejarlo. Benji me lleva hasta Wall-Mart donde compro unos parches de nicotina. Llevo uno pegado en mi brazo en estos momentos.

Tuve mi primer orgasmo con Benji hace ahora 10 años. Le debo mi vida sexual a este hombre. Me comenta que con 30 años ya no tiene la ilimitada capacidad sexual que tenía entonces, cuando nos conocimos. Menos mal, pìenso yo asustada. Benji podía encadenar una erección trás otra: tal como se quitaba un condón después de correrse, se ponía el siguiente. Continuaba hasta que la salida del sol o las obligaciones diarias, que no eran muchas, nos obligaban a salir de la cama. Y así, con tanta práctica, un buen día sentí lo que no había sentido nunca.

Benji es una bestia postpornográfica. Se lo he dicho, serías un excelente actor porno, Benji. Él se ríe. Pero es que tiene una capacidad de juego, de rendirse al placer de la carne, de la vida, de los sentidos. Y se la suda cualquier cliché sobre la sexualidad y la heteronormatividad. Todo es un juego para él. Mientras escribo estas líneas, suena el teléfono. Es un amigo, que no consigue que su novia se corra, y le llama pidiendo consejo. Benji le aconseja que la coloque en la posición del misionero pero con las piernas cerradas. Doy mi aprobación desde el sofá, fue en esa postura como me corrí por primera vez. Le dice que procure relajarse y disfrutar del sexo, que con tanta presión no se puede ni vivir, ni follar.

Muchas cosas han cambiado. Benji tiene otro tipo de problemas con las mujeres en Canadá. Son demasiado tradicionales, me dice, por lo menos en Brockville. No puede hablar abiertamente de sexo con ellas, no puede experimentar. Está interesado en el squirting últimamente. Tiene un montón de porno sobre el tema. Le hablo de los talleres de squirting de Barcelona. Para mí también es un tema pendiente.

Pero lo que me tiene fascinada es el tema de la vivienda y la pareja. Benji se niega a convivir con nadie, porque ya lo hizo hace unos años con una chica que tenía una criatura, y cuando se acabó la relación, ella se quedó con el coche, con la casa y con los muebles. Y amenazó con pedirle child support, a pesar de que el bebé no era de Benji.
La última novia se negaba a trabajar y quería mudarse a su casa. A Benji le sonaron todas las alarmas. No trabajo, vivo bajo tu techo, tu me alimentas, me cuidas, me llevas y me traes, y si rompemos me quedo con todo. En Canadá sólo necesitas 6 meses de convivencia para poder tener acceso a todos los bienes materiales de tu ex. Menudo plan.

Y todavía estoy más fascinada con el hecho de que Benji y yo no nos hayamos visto en 10 años y sin embargo nos sintamos tan cerca. Me hace pensar que la confianza no reside en la cantidad de tiempo que pasas con una persona sino en algún tipo de conexión a otro nivel, y no quiero ponerme mística aquí. Benji y yo no tenemos nada en común, nada, en cuanto a modos de vida, pero compartimos una sincera afición por la pornografía y la sexualidad, por el juego y la ternura. Compartimos también una infancia torturada por unos progenitores psicóticos y de alguna manera somos ambos niños perdidos.
El padre de Benji es un banquero suizo que ha dedicado su vida a hacer dinero y a martirizar a su primogénito. Mi infancia no incluye banqueros suizos pero sí psicosis varias.

A mí me seduce la sonrisa siempre juguetona de Benji, su eterno optimismo, frente a viento y marea, su bondad, su disposición para ayudar a sus amigos y a todo el mundo, no importa si se trata de problemas sexuales, de drogas y rehabilitación o sobre el motor de la Harley Davidson de turno. Porque aquí reside la auténtica diferencia entre Benji y yo y lo que constitutye un escollo insuperable. Yo odio las motos gordas. Y él vive para ellas. Afortunada aquella mujer a la que les gusten las motos y se cruce en el camino de Benjamin Stalder.

2 Comments
  • Aquellos maravillosos ex, nueva sección en Corazón Underground. | María Llopis
    Posted at 00:31h, 24 octubre

    […] el resto de la entrada en corazonunderground.org By admin Posted in Corazón Underground, Personal You can follow any responses to this entry […]

  • Ismael
    Posted at 14:32h, 28 octubre

    Hola Mery,
    Es un post precioso la verdad. Saludame a Benji el Vikingo. Es cierto que es una persona muy tierna. Le deseo lo mejor.