Un hombre aparece muerto

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Un hombre aparece muerto

Castellón, 2020
María Llopis

 

Sala Sant Miquel. Fundació Caixa Castelló >>>

 

‘Un hombre aparece muerto’ es una serie de trece retratos de mujeres que tomaron las armas para defenderse de los hombres que las maltrataron y/o violaron, a ellas y/o a sus hijas e hijos. Se trata de un proyecto realizado a partir de imágenes tomadas de distintos medios periodísticos en la red.

 

El encabezado habitual de muchas noticias sobre víctimas de la violencia de género es ‘Una mujer aparece muerta’. Pero en algunas ocasiones podemos encontrar en la prensa casos de mujeres que se han defendido de forma activa de la violencia que se ejercía contra ellas y su familia. Con ‘Un hombre aparece muerto’ María Llopis busca dar visibilidad a esas mujeres que, habiendo transitado el lugar de la víctima, han optado por trascenderlo con mejor o peor fortuna.

 

En algunos casos actuaron en defensa propia, como Eva Analia de Jesús, que evitó una violación correctiva por ser lesbiana. En otros se organizan de forma colectiva para luchar contra la violencia doméstica, como las Gulabi Gang en India, o las guerrilleras kurdas YPJ en Siria, que han conseguido liberar una parte del territorio que había sido ocupado por el ISIS instaurando una sociedad ecofeminista. Otros casos son vendettas, como la alemana Marianne Bachmeier, que disparó en el juicio al violador y asesino de su hija de seis años, la española María del Carmen García, que quemó vivo al violador de su hija de trece años, o la francesa Jaqueline Sauvage, que disparó contra su marido después de que su hijo se suicidara tras años de violencia. Otras cumplieron largas condenas en prisión por matar a su maltratador y violador, como Kim Dadou, que forma parte de una asociación estadounidense para que se aplique el eximente de defensa propia en dichos casos. Hay mujeres que defendieron a sus hijas, como las sudafricanas Gerda Jacoba Aletta Maritz, madre de la conocida actriz Charlize Theron, que mató al padre después de que este disparara tres veces contra ellas, o Nokubonga Qampi, apodada Mamá Leona por salvar a su hija de una violación múltiple. Otras veces fueron las hijas las que tuvieron que defenderse de un padre que las violaba y torturaba, como las hermanas Khachaturyan en Rusia. Paola Córdoba acuchilló junto a su hija al hombre que intentaba matarlas. Gloria Chochi perdió la custodia de su hijo por la violencia a la que ambos estaban sometidos por parte del padre, a quien mató cuando intentaba forzar su vivienda pese a tener una orden de alejamiento. Otras perdieron su vida, como Reyhaneh Jabbari, que fue ahorcada en Irán por matar al hombre que intentó violarla. En la carta de despedida que escribió en la cárcel a su madre se puede leer:

 

“Querida Sholeh de tierno corazón, en el otro mundo seremos tú y yo quienes acusaremos y otros los que serán acusados. Veremos lo que Dios quiere.”

 

Agradecimientos: Pilar Dolz Mestre, Alfredo Llopico Muñoz, Alicia Murillo Ruiz y Alba Sotorra Clua, por no tener miedo.

Category
ARTE, Fotografías