La revolución de los cuidados (2021)

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Tras ‘Maternidades subversivas’, en el que se partía del embarazo, Maria Llopis se embarca en esta nueva aventura de investigación con infinidad de interrogantes que le ha puesto sobre la mesa la crianza de su hijo Roc. ¿Qué es realmente cuidar? ¿Se puede cuidar de la otra persona sin cuidarse a sí misma? ¿Qué papel asumen la sociedad y las instituciones con respecto a los cuidados? En profundas y clarificadoras conversaciones con familias gitanas, racializadas y poliamorosas, trabajadoras sexuales, educadoras, especialistas en medicina china, abogadas, creadoras, religiosas, adolescentes, MENAS o mujeres en la plenipausia, este panorámico libro nos muestra en su complejidad la diversidad de nuestras relaciones maternales y de cuidados. Un cuestionamiento integral de los modelos de maternidad y crianza del sistema capitalista y patriarcal en el que vivimos. Porque cuidar, y cuidarnos, es un acto profundamente revolucionario.

 

«El patriarcado son niños y niñas jugando a ser papás y mamás» (Rut Muñoz)

 

«María Llopis no defrauda. No se anda con chiquitas tampoco. El título de su libro ‘Maternidades subversivas’ anunciaba el bofetón que contenía. Con ‘La revolución de los cuidados’ el golpe llega en silencio, por lo que el impacto es mayor. Es un profundo ejercicio de demolición en términos naturalizados en nuestra cultura y por ello altamente peligrosos» (Cristina Goberna Pesudo, en el prólogo)

 

Participan en el libro: Lamiae Abassi, Delfina Ferrer Roig, Desirée Bela-Lobedde, Marta Busquets, Silvia Agüero, Rosario Hernández, Sairica Rose, Paula Ezkerra, Gabriela Wiener, Sarri Wilde, Rut Muñoz.
 
Educar sin castigos ni recompensas. Crianza respetuosa. Centros de acogida de menores. Maternidades racializadas. Huelga de cuidados. Derechos de las personas embarazadas y la infancia. Maternidad gitana. Hijes de puta. Activismo hormonal. La puta y la madre a través de María Magdalena y la Virgen María. El negocio de la reproducción. Expolio de úteros. Trabajos de cuidados y trabajo sexual. Poliamor y crianza. Crianza trans* y LGTBI. La adolescencia y el acceso a la pornografía. Menopausia gozosa. Resiliencia.

«María… Tu libro es increíble.
Es interesante, precioso, completo, sincero, trasparente.
Me gusta mucho que dejes hablar a las mujeres, que nos cuentes el mundo a través de tantas experiencias.

Lloré al final, con como nos cuentas la historia de las muertes de tus padres. Muchas partes del libro me conectaron con experiencias propias, o me ayudaron a ver como otras se enfrentan a las cosas que nos pasan a todas.

Gracias» 🙏

Soy Marta, tengo 37 años y te escribo desde casa de mis padres, donde estoy completando mi cuarto mes de embarazo. Acabo de terminar La revolución de los cuidados. En realidad todavía me falta la parte del COVID-19, pero, como no quiero terminarlo tan pronto, voy a parar ya. Me lo terminaré en unos días. Estas cosas me pasan con los libros que me transforman, y éste es uno de ellos. Ya leí Maternidades subversivas, y cuando vi que habías sacado otro libro sobre un tema próximo, y más estando yo embarazada, lo pedí enseguida a la editorial.

Sólo quería decirte, como ya estarás deduciendo, que estoy aprendiendo mucho con él, y digo bien «estoy aprendiendo», porque voy a seguir rumiándolo unos cuantos días (¿meses? ¿años?) más. Resuenan en mí la crianza respetuosa, la huelga de cuidados en el seno del hogar (y no sólo el 8 de marzo…), el parto de Silvia Agüero, la reflexión sobre el efecto de la prolactina en el día a día de una mujer, la comparación entre las películas pornográficas y las películas de superhéroes (ésta me la apunto sin duda, sobre todo porque me preocupa saber enfocar este tema ante una persona joven -trabajo en el ámbito de la educación- y porque siempre me ha fastidiado el tonito mojigato de cierta gente acerca del porno), la reflexión sobre las tecnologías reproductivas (mi embarazo es por FIV y leer la entrevista de Sairica Rose me ha dado mucha fuerza)…

La entrevista a Paula Ezkerra me ha iluminado, porque pone palabras y experiencia a lo que muchas pensamos e intuimos, y que tan cismático resulta en ciertos feminismos, principalmente en Francia, donde vivo desde hace años y donde casi no participo en foros feministas porque el abolicionismo me da una pereza terrible. Y, por supuesto, estoy con Alicia Murillo y su negativa a pagarle 300 pavos a un machirulo con pantalones bombachos por algo que puede compartir con una señora de Triana mientras rezan el rosario juntas en una iglesia…

Ayer leí, frente al mar, la entrevista a Gabriela Wiener y pensé que, en el fondo, todas somos poliamorosas. Parece una tontería, pero fue un pensamiento muy sanador. Vivo en una relación que, a simple vista, podría parecer muy corriente (cis blanca hetero y no sé qué más) con una pareja cuya madre es absolutamente absorbente, y esta situación nos ha dado bastantes quebraderos de cabeza. Desde que leí esta entrevista pensé: las personas somos naturalmente poliamorosas, porque amamos a personas distintas con las que nos relacionamos de manera distinta y, además, nuestra relación con las personas que amamos está sujeta a todo tipo de avatares vitales, generacionales, etc. Entre estos seres que forman parte de nuestra constelación poliamorosa particular está la manera en la que nos entroncamos con nuestra madre (real o simbólica). Y entonces dejó de joderme que mi suegra tenga celos de mí o que mi propia madre tenga celos de mi pareja. Fue iluminador.

Sarri Wilde y Rut Muñoz me han abierto «un melón» que hasta ahora me intrigaba y que de momento he abordado poco, que es el de la menopausia y el de la sabiduría de conocerse lo suficiente para saber dónde colocar las necesidades propias, sobre todo cuando los hijos e hijas se van haciendo independientes. Cuando mi madre me llamaba «descastada» siempre le decía, ya de adolescente, que debería estar orgullosa de tener hijos «descastados». Claro que luego ella se las tenía que ver con el lobby de marujas del barrio. Perdón si suena sexista, pero es que, cuando el demonio no tiene que hacer, se pone a comentar la vida de los demás, y mi hermano y yo hemos salido muy «descastados», es decir, independientes…

También me han inspirado mucho el papel arquetípico de la tierra y el cielo como elementos cuidadores necesarios, y la reflexión acerca de la victimización, algo que vengo observando desde hace tiempo, y es liberador ver que no soy la única.

En fin, si has leído hasta aquí ya me doy con un canto en los dientes, porque son las 4 y media de la mañana y estoy escribiendo con el móvil, así que no sé hasta qué punto me estoy explicando bien. Ahora tengo que encontrar una dirección de correo electrónico a la que mandar este tocho…

Un abrazo y gracias por escribirnos (en el sentido de habernos escrito este libro y de habernos escrito en este libro).

Hola Maria, estoy intentando digerir.

Ayer me compre tu libro de la revolución de los cuidados.
(Es el segundo que tengo, me pille el de maternidades subversivas en el momento perfecto, cuando más me agitó y mas me reafirmó. Y tenia este fichado)

Pensé que quizás podría introducir el concepto de ‘cuidados’ en mi tesis doctoral, y recordaba que tenia fichado este libro. Y bum! Ahora estoy segura de que estará en mi investigación.

Joder… qué llorera, que revuelta de carnes, qué necesario, qué bueno, qué a gusto, qué de todo!

Me llamo Izaro, soy doctoranda en la Universidad del Pais Vasco, escultora y agricultora entre otras muchas cosas.

No puedo articular palabra sobre el libro, solo que Gracias. Necesito digestión y releer ciertas cosas.

Un abrazo!

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BOOKS