El Belga

About This Project

Vídeo
4´13´´
Barcelona
2007

Texto vídeo:
Yo tenía veintipocos años. Estaba viviendo en Valencia pero aquella tarde cogí un tren para ir a trabajar a Castellón. Tenía que hacer un turno de noche en una fábrica de azulejos. De vigilante. Era dinero fácil y rápido. Pero era un trabajo horrible, te pasabas sóla 12 horas en una fábrica polvorienta, muerta de aburrimiento y de asco. No me apetecía nada pasar otra noche en la fábrica.
En el tren había un chico joven con su mochila, que andaba preguntando en francés a la gente si había más trenes para seguir su camino o si conocían un hostal barato para dormir. De donde yo vengo la gente habla poco con los extranjeros, es la costumbre, así que no le hacían mucho caso. Reconocí su acento, era belga. Yo había vivido en Bélgica y me apetecía hablar francés con acento belge y divertirme un rato, así que me acerqué a él muy amable y le propuse alojamiento. Aunque claro, mi intención era muy distinta. Yo no quería pasar la noche sóla, tenía ganas de echar un polvo y el belga tan solito con su mochila parecía una presa fácil. Normalmente es fácil con los chicos. Para mí siempre lo fue, vaya.
Tengo que reconocer que le engañé. Sin ninguna verguenza le dije que no había más trenes, pero que podía venirse a dormir a mi casa. Parecía confundido, pero el tren llegaba a la estación y supongo que como no tenía más posibilidades, aceptó. Mi hermano venía a por mí con el coche para llevarme a la fábrica. Nos subió a los dos poniéndome mala cara pero sin hacer comentarios. Llegábamos tarde. La fábrica fue una de las peores en las que estuve. No tenía luz y estaba llena de ratas. Le rogué a mi hermano que me trajera un par de bocadillos y condones. El belga parecía confuso.
Le expliqué lo del trabajo, la fábrica y el turno de noche. Le dije que seguro que encontraríamos algún colchón para dormir un rato. El pobre no tenía opción, estábamos en un polígono industrial, en el campo. No pasaba ni un coche por la carretera. La noche era cerrada. Comimos nuestros bocadillos y me guardé los condones en el bolsillo. Yo empecé a preparar el terreno, quería follármelo pero él no parecía muy dispuesto. Recuerdo que me enseñó fotos de sus hijos. A penas tenía 25 años, pero tenía un par de críos pequeños. Yo pasé al ataque, pero él se negaba en rotundo a mis deseos. No me lo podía creer. Para qué había venido entonces si no quería follar? Ésto siempre me disgustó muchísimo cuando era más pequeña. Cuando te ibas a casa de un tío a follar, piensas tú, y el otro sólo quiere dormir. No quiero hacerlo la primera vez, te dice romántico. No me ha pasado muchas veces, un par tal vez, pero no se te olvidan.
El caso es que esta noche en la fábrica yo no estaba de humor y me daba igual lo que el mozo dijera. Yo veía que él tenía miedo, que estaba incómodo, que no sabía que hacer. Y al final me salí con la mía. Contra su voluntad, por supuesto. Conseguí una media erección por su parte que me fue suficiente. Obtuve lo que quería y me eché un rato a dormir. No sé si él durmió. A la mañana siguiente le llevé con el coche de mi hermano a la estación, sin preguntas, sin comentarios. Yo me tomé un café y me fui con el coche a una rave en Valencia. Cuando estaba a unos kilómetros de la rave, entré en cuarta en una rotonda, intenté frenar y me quedé con el cambio de marchas en la mano. Lo había arrancado de cuajo. Frené como pude, dejé el coche averiado al lado de la carretera, me fui a la rave haciendo autostop y me metí un par de rayas.

English:

Text:
I was twenty-something years old. I was living in Valencia, but that afternoon I took a train to go to work in Castellón. I had to work the night shift in a tile factory. As a guard. It was quick and easy money, but the job was horrible – twelve hours alone in a dusty factory, dying of boredom and disgust. There was no way I felt like spending another night in the factory.
In the train there was a young guy with his backpack; he was asking around in french if anyone knew of more trains he could take to continue his journey or if anyone knew of a cheap hostel where he could sleep for the night. Where I come from, people don’t talk to foreigners much – they’re not in the habit, so no one was paying him much attention. I recognized his accent; he was Belgian. I had lived in Belgium and I fancied the idea of speaking French with a Belge accent and amusing myself for a while, so I approached him oh-so-nicely and offered him a place to stay. Although, clearly, I had other intentions. I didn’t want to spend the night alone; I was in the mood for a quick fuck and the lonely little Belgian with his backpack seemed like easy prey. Normally it’s easy with boys. It always was for me anyway.
I have to admit that I lied to him. I shamelessly told him that there weren’t any more trains, but that he could come and sleep at my house. He seemed confused, but the train arrived at the station and maybe because he didn’t have any other option, he accepted my offer. My brother came to get me by car and take me to the factory. He picked both of us up, giving me a dirty look but not saying anything. We arrived late. The factory was one of the worst I had been in. There wasn’t light and it was full of rats. I asked my brother to bring me a few sandwiches and some condoms. The Belgian seemed disoriented.
I explained to him about the job, the factory, and the night shift. I told him that we could easily find some mattress to sleep on for a while. The poor guy didn’t have any other option; we were in an industrial area in the countryside. There wasn’t a car in sight on the nearby road. The night was closing in. We ate our sandwiches and I tucked the condoms into my pocket. I started to lay the groundwork; I wanted to fuck him but he didn’t seem very keen. I remember that he showed me photos of his children. He was barely 25-years-old, but he had two young kids. I went into attack mode, but he completely rejected my advances. I couldn’t believe it. Why had he come if he didn’t want to fuck? This always pissed me off when I was younger. When you go to some guy’s house to have sex, or at least that’s what YOU think, and the guy just wants to sleep. “I don’t want to do it on the first date,” he tells you romantically. It hadn’t happened to me that often, maybe only a few times, but it sticks with you.
The thing is that that night in the factory I wasn’t in a good mood and I didn’t give a shit what the boy said. I saw that he was afraid, that he was uncomfortable, that he didn’t know what to do. And finally I got my way. Against his will, of course. He got a half-erection and it was enough for me. I got what I wanted, and then I turned over to sleep for a while. I don’t know if he slept. The next morning I took him to the station in my brother’s car, without questions, without conversation. I got a coffee and then left in the car for a rave in Valencia. When I was a few kilometers from the rave, I entered a roundabout in fourth gear. I tried to brake and ended up with the gear shift in my hand. I had torn it completely out of its socket. I braked in whatever way I could, and leaving the broken-down car on the side of the road, I hitchiked to the rave, taking a couple of lines of speed along the way.

Category
ARTE, Vídeos