La institución médica ostenta tecnologías prohibitivas de diagnóstico, metodologías patriarcales, conservadoras y ocultistas de lectura y tratamiento, que en el caso de la ginecología llega a un nivel inquisitorio y paternalismo fascistoide.
Para hacerme un jodido cultivo de cándida o gardenella, por nombrar algunos, además de tragarse la tortuosa anodina sala de espera de un CAP, vomitar en arcadas el buro-cuestionario de rigor, para continuar en rollo jurado popular, que no se corta un pelo! para cotillar con reflujo de moralinas morbosas acerca de tu promiscuidad, drogas, orientación sexual e higiene claramente, por las pintas… y bueno!! hablar de aborto es yacomo hablar de brujería! un anacronismo politico.
El control técnico absoluto del diagnostico genera una estratificación clasista y dependiente. Lxs pacientes ignorantes dependen de las tecnologías de laboratorio que traducen al doctor un mensaje que luego lee poseidx por el oráculo clínico.
No hace falta unos makinones hitech para ciertas pruebas, ni doctorados en cirugía microbiológica para generar diagnosis.
LA ciencia es experimentaron, conocimiento compartido, creatividad y curiosidad. La tecnología que se use moldeara el tipo de ciencia que la use, y los laboratorios que trafican con nuestra salud son un lobby más: farmacéuticas, multinacionales y armamentistas, flipa.
No quiero entrar en sus templos higienistas, en sus cárceles veladas, en sus fabricas de homologación corporal. quiero herejía glandular, akelarres gynepunks, pócimas abortivas DIY, parterxs pandilleras, abortos de purpurina, placenta derramada en las esquinas, hackear técnicas analíticas, biolabs efímeros, laboratorios auto-gestionados, sesiones pactadas de enfermería hitech, batas negras, batas a cuadros… Auto-donarnos y extraernos nuestra sangre para lanzarla como río volcánico furioso de nuestra ira en la puerta del maldito y repugnante parlamento!!! gynepunk es un gesto preciso determinado y certero para desprender la excesiva dependencia de las estructuras anquilosadas de «la salud» estatal y hegemónica.