Aquellos maravillosos Ex

18 Nov Para Eloy, por €®O$

Este pasado mes de septiembre me fui a Sicilia con mi bici y allí quedé con uno de mis ex más queridos, que llegaba directamente desde Berlín. Nos recorrimos el sur de la isla, pasamos calor, bebimos vino, comimos pescado y dormimos cada noche en la playa.


Pedalear de un lado a otro, montar tienda sobre la arena, cocinar y mirar las estrellas te ocupa mucho tiempo. Pero siempre hay un rato para leer un buen libro. Yo me llevé el premio Anagrama de Ensayo: €®O$ La superproducción de los afectos. De Eloy Fernádez Porta.


€®O$ es un discurso creativo sobre el amor, es decir, sobre las corporaciones que lo producen, las imágenes que lo anuncian y los medios que lo transfieren. Su escenario es el Mercado Afectivo. En ese lugar, que es el nuestro, las pasiones no son ya una expresión de la vida interior, sino una negociación con los instrumentos digitales, informativos y financieros que generan la identidad hiperconectiva actual. Su perspectiva es la sociología de las relaciones personales, pero no les sorprenda encontrar también un arsenal de sátiras, poemas, canciones y un relato de crítica-ficción que, situado en el año 2040, imagina el glorioso derrumbe del Mercado, y lo que habrá de ocurrir después.

Leer + >>>

Y fue saliendo de un pequeño pueblo del sur de Sicilia donde me encontré cone este graffiti: Ti amo al 100,1 % y pensé en el libro que estaba leyendo y en la mercantilización de nuestra vida afectiva, en el valor en alza de mis ex, en alto porcentaje de beneficios que genera mi blog, mi vida sexual y mi realidad emocional.

Para Eloy, por €®O$, felicidades.

18 Ene Los ex con los que todavía salimos

No me refiero a aquellos estupendos ex con los que mantienes sanas relaciones de amistad, que los hay, sino a aquellos ex con los que la relación está a mitad camino entre el noviazgo formal y el amante casual.

Veo a mi alrededor un montón de parejas, que ya no follan, que ya no viven juntas, que ya no son parejas oficialmente, pero que sin embargo desayunan juntas cada mañana, son el sostén emocional mutuo, comparten las decisiones vitales de sus vidas y hasta tienen broncas de novios. Aunque debemos constatar, en este cada vez más frecuente fenómeno, que no se trata de dinámicas recíprocas. A menudo, es una de las partes la que sigue enganchada emocionalmente del otro, o sexualmente, o monetariamente, o como sea. Y el otro está enganchado a que dependan de él, y en el fondo le gusta, porque si no le mandaría a tomar viento.

Y todo esto salpica. Me lío con hombres guapos, listos y fantásticos, pero que me cancelan citas un sábado a las 21h porque su ex ha tenido un ataque de ansiedad (sólo cuando se ha enterado de que habíamos quedado) u otros numeritos similares. Y va en todas direcciones. De repente mi propio ex me mete mano, justo ahora, que acabo de empezar una relación con otra persona.

Yo no sé ya que hacer. Me apetece gritar a los hombres con los que me lío que me da igual si follan o no con sus ex, si viven juntos, si tienen broncas, me da todo igual, mientras que a mí me trate con respeto.

Supongo que el problema no son nuestros ex, sino saber posicionarnos emocionalmente con respecto a ellos frente a nuevas relaciones, no entrar en juegos de poder y sobre todo, por encima de todo, ser elegantes.

23 Oct Aquellos maravillosos ex: Benjamin Stalder

Cuando Benji y yo nos conocimos teníamos 20 y 24 años respectivamente. Él acababa de dejar la heroína y yo estaba hecha una punky sin remedio. Habíamos aterrizado los dos en Valencia sin un propósito determinado y un supuesto intercambio de idiomas, castellano-alemán, nos llevó a una relación que duraría varios meses y que me aportaría unos conocimientos muchos más valiosos y preciados que la lengua de Goethe.

Nos volvemos a encontrar 10 años después, en Canadá. En un pueblo perdido en la nada llamado Brockville, a sólo dos horas en tren de Montreal, donde he impartido un taller postporno en un festival de arte. Los azarosos caminos del destino.

Durante estos años hemos estado ocupados. Benji volvió a Suiza, su tierra natal, y a la heroína. Después de varios años trabajando para SwissAir, el 11-9 llevó a la quiebra a la compañía (por la prohibición de volar durante dos días) y se llevó por delante su lucrativo puesto de trabajo en la barra del bar del área VIP. Servía copas y pasaba coca al personal de vuelo.

Varias detenciones después y con un juicio por delante que vaticinaba años de ingreso en prisión, Benji decidió escapar a Canadá y empezar una nueva vida. En Toronto siguió metiéndose su habitual mezcla de heroína y coca, durmió en la calle a 20 grados bajo 0 y estuvo a punto de no contarlo, hasta que un buen día, asustado ante la posibilidad más que real de morir, ingresó en una clínica de rehabilitación en un pequeño pueblo llamado Brockville, desde donde escribo estas líneas. Ahora lleva 5 años limpio, ni drogas duras, ni porros, ni alcohol. Lo único que no ha podido dejar es el tabaco. Tiene su propia casa, su propio jacuzzi, su propia cama de agua y su propia tele de plasma. Y está estudiando ingeniería informática con una beca del estado canadiense. Eso se llama no perder el tiempo.

Yo estoy contenta de tener unas vacaciones libres de drogas, últimamente están demasiado presentes en mi vida. Y hasta el tabaco me supone una carga, sobre todo para mis torturados bronquios, así que decido dejarlo. Benji me lleva hasta Wall-Mart donde compro unos parches de nicotina. Llevo uno pegado en mi brazo en estos momentos.

Tuve mi primer orgasmo con Benji hace ahora 10 años. Le debo mi vida sexual a este hombre. Me comenta que con 30 años ya no tiene la ilimitada capacidad sexual que tenía entonces, cuando nos conocimos. Menos mal, pìenso yo asustada. Benji podía encadenar una erección trás otra: tal como se quitaba un condón después de correrse, se ponía el siguiente. Continuaba hasta que la salida del sol o las obligaciones diarias, que no eran muchas, nos obligaban a salir de la cama. Y así, con tanta práctica, un buen día sentí lo que no había sentido nunca.
(más…)